«Bajo todo concepto, nuestro sistema para procesar a detenidos (por cargos de terrorismo) ha sido un enorme fracaso. Mi gobierno rechazará el acta de Comisiones Militares», dijo Barack Obama durante la campaña electoral que lo llevó a la Casa Blanca a caballo de una ola de esperanza y ansias de cambio. Sin haber cumplido ni cuatro meses en el poder, el demócrata dio el viernes marcha atrás en la que fue una de sus principales promesas, al decidir mantener en funcionamiento los tribunales (o comisiones) militares en el penal de Guantánamo.
¿Una sorpresa? No tanto. Son muchos, acaso demasiados, los indicios que se vienen acumulando sobre un «giro realista» del presidente negro, un giro que lo aproxima a las orillas que dejó el inefable George W. Uno se equivoca tantas veces que resulta agradable reconocerse algún acierto: la esperanza sobre el «cambio», voceado así, sin especificaciones en la campaña norteamericana, podía ser fácil y rápidamente defraudado (ver Ámbito Financiero del 22 de enero, un día después de la jura de Obama: http://www.afinanciero.com/diario/noticia.asp?id=439918).
El restablecimiento de los abominables tribunales militares (aunque, hay que notar, sin que valgan como prueba los testimonios recogidos en la era Bush bajo tortura, práctica que, al menos hasta ahora, seguirá vedada) tiene que ver con el mayor pánico de la nueva administración: que muchos de los detenidos en Guantánamo, algunos terroristas confesos, salgan en libertad y vuelvan a hacerse visibles con algún atentado contra estadounidenses.
Pero si en esta esta marcha atrás Obama puede beneficiarse con el beneficio de la duda (¡qué generoso está hoy DNH!), no puede decirse lo mismo de otras, ni poniendo voluntad:
- Dos días antes de esta decisión, el presidente de Estados Unidos decidió que no se hagan públicas las fotos de detenidos torturados. A veces la verdad es intolerable.
- Al principio de su gobierno, cumplió su promesa de cerrar el penal de Guantánamo… pero para fin de este año.
- La seguridad nacional desaconseja llevar a juicio a los interrogadores de la CIA que, seguramente a desgano, maltrataron, golpearon, ahogaron, privaron del sueño e hicieron escuchar a Mariah Carey a todo volumen y durante horas a los detenidos. Fuimos pioneros de la obediencia debida.
- Distinto es, dijo, si se trata de quienes dieron las órdenes. Pero eso sólo puede hacerse si demócratas y republicanos se ponen de acuerdo, Claro que estos últimos deben dar su aprobación para que los juzguen a ellos mismos por haber redactado o avalado desde el Ejecutivo o el Congreso esas directivas. ¡Ay, Barack!
Cada día que pasa (y eso que no mencionamos su manejo de la economía), Obama se aleja más de las bases demócratas de izquierda y de los grupos defensores de los derechos humanos, quienes ya lo critican abiertamente. Mover un imperio no es fácil, y hay que ver si quiere hacerlo y hacia dónde.
A consolarse. Cualquier cosa es mejor que Bush.

