De la mano de sus políticas de liberalización financiera, el establishment argentino ha adoptado a Luiz Inácio Lula da Silva como su ícono predilecto. Si ya se lo presentaba como un campeón del libre mercado, ahora, tras su negativa a forzar una reforma constitucional para aspirar a una re-reelección, se transformó también en un ejemplo de virtudes republicanas. ¡Qué casualidad! Justo lo que necesitamos, ¿no? La verdad, como siempre, va por su propio camino. Los invito a tratar de acercanos a ella en las próximas dos entradas (I – Muy lejos del liberalismo que se le adjudica y II – Más lejos aun de ser un campeón de la República).
Lula, el peluche de la élite argentina

