Al calor de los comunicados empresariales y las declaraciones de Cristina y Néstor Kirchner, la relación entre el gobierno y el grupo Techint se deterioró en los últimos días hasta su peor nivel histórico. La reciente nacionalización en Venezuela de tres compañías de la multinacional fue la piedra de toque para el sector industrial más concentrado, que, ya espantado por la estatización en nuestro país de los aportes previsionales y el consiguiente nombramiento de directores en empresas privadas cuyas acciones estaban en las carteras de las AFJP, lanzó una fuerte ofensiva contra la Casa Rosada.
Esa ofensiva incluyó una fuerte presión, a la que se sumó la oposición política, para dar marcha atrás con la aprobación legislativa del ingreso de Venezuela al Mercosur. Curioso paralelo: si en los últimos años se acusó a los asambleístas de Gualeguaychú de haber secuestrado la política exterior argentina en pos de su causa ambientalista, un sector del empresariado pretendió en este caso hacer lo mismo por sus propios intereses. Casi nadie advirtió que, de lograr su propósito, quedarían desnudos y a la intemperie en el país de Hugo Chávez cuantiosos e importantes intereses argentinos, tanto o más creadores de empleos y de riqueza que el propio grupo Techint. Veamos:
- Según datos de la Cámara de Comercio Argentino-Venezolana, las exportaciones nacionales a ese país totalizaron el año pasado u$s 1.226,7 millones, cifra que habría sido mayor si el comercio bilateral no hubiese caído en las generales de la ley tras desatarse la crisis económica global.
- Un año antes las exportaciones Argentinas a Venezuela habían alcanzado a u$s 1.256,9 millones contra apenas 20,9 millones en importaciones, un saldo abrumadoramente favorable para las empresas nacionales.
- Diez años antes, en 1998, las exportaciones argentinas a Venezuela habían sido de u$s 125 millones. Esto significa que se multiplicaron por diez en ese período.
- En Venezuela, la crítica al chavismo apunta, en relación con Argentina, al saldo comercial. Además, a que el comercio beneficia en nuestro país a una gran constelación de empresas (incluso pymes), mientras que allí la beneficiada es únicamente PDVSA.
- El incremento del intercambio fue particularmente notable desde 2005, tras el acuerdo firmado por Chávez y Néstor Kirchner en abril del año precedente. El mismo establecía que Argentina le compraría a Venezuela fueloil y otros derivados de petróleo y, a su vez, Venezuela debía utilizar ese dinero para comprar productos y equipos agroindustriales a la Argentina. Otro aspecto muy criticado por el antichavismo, que hablaba de un mero reciclaje de las divisas que entraban a Venezuela en beneficio de empresas de nuestro país.
- Ciertos sectores han sido particularmente beneficiados por la relación con Caracas. Uno es el de la maquinaria agrícola, que pasó de exportar a ese país u$s 20 millones hasta 2004 a u$s 380 millones en la actualidad. Otro es el de los lácteos, cuyas ventas al exterior se concentran en un 45% en Venezuela.
No sorprende así que un sector del empresariado haya marcado ayer claras diferencias con Techint y la conducción de la UIA, tal como quedó expuesto durante el Primer Foro Latinoamérica y Caribe, realizado en el Hotel Savoy.
Algunos sectores cuestionaron la pasividad del gobierno ante la nueva ola nacionalizadota del chavismo, pero nunca pudo fundamentarse debidamente que aquél haya dejado a Techint librado a su suerte, como fue público y notorio en el caso de Siderar, cuya participación de 59,7% terminó traduciéndose en una jugosa indemnización de u$s 1.970 millones.
Algunos sectores cuestionaron la pasividad del gobierno ante la nueva ola nacionalizadota del chavismo, pero nunca pudo fundamentarse debidamente que aquél haya dejado a Techint librado a su suerte, como fue público y notorio en el caso de Siderar, cuya participación de 59,7% terminó traduciéndose en una jugosa indemnización de u$s 1.970 millones.
Hay que ser muy prudente cuando de recomienda dar portazos en una relación bilateral y, sobre todo, entender que el interés nacional va mucho más allá del de una empresa importante. Alcanza también a otras compañías y a miles de empleos.

