En una entrada anterior elogiábamos la actitud del gobierno de Barack Obama en defensa de la institucionalidad en Honduras, un verdadero caso testigo para toda América Latina. Mencionábamos también que, en un caso extremo, la Casa Blanca podría cerrar varias importantes canillas de recursos, lo que sería doloroso para la población pero podría terminar de acorralar a los golpistas que destituyeron al prescíndete Manuel Zelaya. A continuación, algunos datos que ilustran lo dicho:
- Honduras fue en 2005 el segundo país en ratificar el CAFTA (Acuerdo de Libre Comercio EE.UU.-América Central). El mismo blanqueó y acentuó la dependencia comercial del país con la gran potencia, a donde se dirige hoy el 46% de sus exportaciones. Un arma poderosa para que el pequeño pero concentrado y poderoso empresariado hondureño recuerde las virtudes de la democracia.
- Honduras obtuvo en 2008 unos 160 millones de dólares en ayuda de países desarrollados (principalmente Estados Unidos) y organismos internacionales. Esta cifra tiene fuerte impacto, sobre todo en materia de programas sociales, en un país con un PBI de apenas u$s 13.000 millones.
- Las remesas de hondureños residentes en Estados Unidos llegan a u$s 3.000 millones anuales, cifra impactante en relación con el PBI del país. Obvio, impedir el envío de ese dinero sería una inmoralidad que pondría en riesgo la subsistencia de miles de familias, pero el dato sirve para ilustrar las herramientas de que dispone Obama para presionar a los golpistas.

