La Organización de Estados Americanos decidió esta madrugada suspender la membresía de Honduras y que ningún presidente de la región acompañe a Manuel Zelaya en su intento de regresar a ese país, que, afirmó éste, se concretará a pesar del riesgo de sufrir un arresto o aun violencia.
Así, el mandatario constitucional depuesto por un golpe de Estado cívico-militar intentará el regreso, al parecer hoy, acompañado solamente por el titular de la OEA, José Miguel Insulza, quien representará la voluntad unánime de los países del continente de que se restaure de inmediato la democracia en Honduras.
Se había especulado con que Cristina Kirchner, Rafael Correa y Fernando Lugo formaran parte de esa delegación, pero la propia Presidenta argentina lo descartó esta madrugada.
La Presidenta dijo que la decisión de que los presidentes no viajen a Honduras apunta a «evitar que nuestra presencia sea manipulada. Es importante que vaya Insulza junto a Zelaya para evitar la manipulación de la información, evitar las etiquetas. No es un problema de ideología sino de restauración democrática», dijo.
La disposición de Cristina Kirchner u otros mandatarios de formar parte del operativo era loable, pero lo decidido parece mejor.
Por un lado, se evitan posibles acusaciones de que éstos pretendían sacar réditos políticos con una acción espectacular. Por el otro, no se los involucra en el posible estallido de hechos de violencia en Honduras a propósito de la llegada de Zelaya. En tercer lugar, se evitan riesgos innecesarios a la integridad física de todos ellos.La voluntad de que Honduras vuelva al sendero democrático es unánime, firme y clara.
Seguimos pensando que Estados Unidos tiene la llave de la crisis. Acaso sea el momento de usarla después de lo que ocurra hoy.