
Para desendeudarse, Argentina se ha fijado en la era kirchnerista el objetivo de mantener un elevado superávit fiscal, una de las bases de una política económica que ha dado muy buenos resultados. Antes de la crisis, claro. Ahora se intenta conciliar esa necesidad con la de destinar crecientes fondos públicos al sostenimiento de la demanda.
En el mundo rico, mientras tanto, las cifras sorprenden por lo contrario: los abultados déficits fiscales y el creciente endeudamiento de las grandes potencias, resultado también de la necesidad de evitar, vía planes de estímulo, el colapso de sus economías, bancos y empresas. Veamos algunas cifras:
- En EE.UU., el rojo fiscal superó el billón de dólares en lo que va del año fiscal que comenzó en octubre y cerrará el ciclo con 1,84 billones. Esto es, 8% y 14% del PBI respectivamente. La deuda, en tanto, subirá del 40% del PBI (en Argentina hoy bajó a menos del 50%) al 70%.
- En Gran Bretaña 2009 cerrará con un déficit fiscal del 14%.
- En España será del 10%.
¿Y a nosotros por qué nos debe interesar todo esto? Mucho, porque nos condiciona el futuro. Exceso de gasto, agudo déficit fiscal, alto endeudamiento significará para EE.UU., tarde o temprano (probablemente cuando la economía de ese país, el 20% de la mundial, se reactive) alta inflación. Esto llevará a un dólar débil, tasas de interés más altas, bajo consumo interno y escasa propensión a importar productos.
Ante ese paronama, Argentina deberá apostar fuertemente a su mercado interno, sabiendo que las exportaciones (no de soja, se entiende, sino las que se deberán ir generando, las industriales, con mayor valor agregado), aunque importantes, no podrán centrar un modelo de desarrollo en un mundo de actividad languideciente.
Inflación en EE.UU. y dólar débil significarán un aumento de la cotización internacional de las materias primas que exporta la Argentina. Una buena oportunidad. Pero se deberá tener cuidado de no permitir una apreciación del peso que perjudique a la industria, hecho nefasto de los 90 que nunca olvidaremos por sus consecuencias.
En paralelo, las tasas de interés serán mayores, dada la necesidad de EE.UU. de seguir aspirando fondos para cubrir sus desequilibrios. Atención con la deuda, no debe subir y hay que mantenerla dentro de control.
Alivio en lo comercial, complicación en lo financiero, necesidad de fortalecer el mercado de consumo interno. Ése es el futuro que espera a la Argentina en el mediano plazo.
La trayectoria del mundo nos dice mucho sobre nuestro futuro.
