Los límites a la política exterior idealista de Barack Obama, quien pretende saltar por encima de la trama política y burocrática de Washington, y de percepciones de interés nacional muy arraigadas allí, se multiplican por el mundo. Irán, enfrascado en su crisis, ni responde a sus ofertas de diálogo. Israel lo desobedece y sigue adelante con su política de asentamientos. Rusia y China son un día una caricia y otro un puñetazo. El frío se comienza a sentir ahora en América Latina.
Pero las buenas intenciones de Obama no son meros espejismos. La conculcación de la tortura, el (lento) avance hacia el cierre de Guantánamo, la transición hacia una mayor normalidad en Irak, el relajamiento del embargo a Cuba, su condena al golpe en Honduras, entre otros hechos, no deben ser pasados por alto. Sólo que los conflictos no se esfuman gracias a sus sortilegios retóricos y el poder conservador sigue siendo muy poderoso en Estados Unidos. ¿El resultado? Una política internacional zigzagueante.
Mientras, Chávez niega que haya desviado a las FARC proyectiles antitanque que habían sido comprados a Suecia y, en reacción a las acusaciones, congela la relación con Colombia y retira a su embajador. Por ahora Estados Unidos calla ante estos hechos. ¿Por cuánto tiempo más lo hará?
¿Y sus aliados? Rafael Correa también navega como puede en las aguas correntosas de la guerrilla colombiana, acentuando su retórica antiimperialista en la medida en que persisten las denuncias de financiación de las FARC a su campaña. Evo Morales fustigó el plan de paz de Óscar Arias (es decir del Departamento de Estado) para Honduras y se dispone a ampliar el área legal para la siembra de la coca. Daniel Ortega da cobijo y rodea a Manuel Zelaya y denuncia que Estados Unidos es el verdadero artífice del golpe hondureño.
El bloque bolivariano sabe imposible una reconciliación plena con Estados Unidos y recela de la morosidad de Obama para desenfundar en serio las armas políticas y económicas contra el gobierno de facto de Honduras. Una situación que pareció comenzar a variar ayer, con la cancelación de visados de ingreso a un grupo de golpistas, pero que seguirá siendo observada con lupa.
Los retos se multiplican en todo el mundo. Acaso estemos a las puertas de descubrir un Obama algo distinto al de sus primeros meses.
Pero las buenas intenciones de Obama no son meros espejismos. La conculcación de la tortura, el (lento) avance hacia el cierre de Guantánamo, la transición hacia una mayor normalidad en Irak, el relajamiento del embargo a Cuba, su condena al golpe en Honduras, entre otros hechos, no deben ser pasados por alto. Sólo que los conflictos no se esfuman gracias a sus sortilegios retóricos y el poder conservador sigue siendo muy poderoso en Estados Unidos. ¿El resultado? Una política internacional zigzagueante.
Mientras, Chávez niega que haya desviado a las FARC proyectiles antitanque que habían sido comprados a Suecia y, en reacción a las acusaciones, congela la relación con Colombia y retira a su embajador. Por ahora Estados Unidos calla ante estos hechos. ¿Por cuánto tiempo más lo hará?
¿Y sus aliados? Rafael Correa también navega como puede en las aguas correntosas de la guerrilla colombiana, acentuando su retórica antiimperialista en la medida en que persisten las denuncias de financiación de las FARC a su campaña. Evo Morales fustigó el plan de paz de Óscar Arias (es decir del Departamento de Estado) para Honduras y se dispone a ampliar el área legal para la siembra de la coca. Daniel Ortega da cobijo y rodea a Manuel Zelaya y denuncia que Estados Unidos es el verdadero artífice del golpe hondureño.
El bloque bolivariano sabe imposible una reconciliación plena con Estados Unidos y recela de la morosidad de Obama para desenfundar en serio las armas políticas y económicas contra el gobierno de facto de Honduras. Una situación que pareció comenzar a variar ayer, con la cancelación de visados de ingreso a un grupo de golpistas, pero que seguirá siendo observada con lupa.
Los retos se multiplican en todo el mundo. Acaso estemos a las puertas de descubrir un Obama algo distinto al de sus primeros meses.

