Es noticia fuerte en estas horas la agresión cometida por un grupo aparentemente ligado al chavismo contra la sede de la emisora de TV Globovisión en Venezuela (ver video). Según se informó y se observó, un grupo de militantes arrojó bombas incendiarias y gases lacrimógenos en las cercanías del estudio mayor, dejando dos heridos. Al parecer, el grupo actuó bajo las órdenes de la militante ultrachavista Lina Ron, quien aparece en las imágenes.
Acaso ahora se conozcan repudios oficiales más o menos creíbles. ¿Acción oficial o banda violenta que se salió de control? Esto último es muy posible, toda vez que el propio presidente ha retado a Ron en público varias veces. Pero, sea como sea, el hecho no debe quedar en el olvido ni ser señalado como una anécdota aislada.
La historia de la disputa entre Chávez y los medios privados tiene una historia y un presente. Tras la no renovación de la licencia para emitir de la popular cadena RCTV en 2007, el gobierno de Hugo Chávez ha decidido ir a fondo contra las empresas periodísticas. Para ello ha llenado de demandas a Globovisión y a sus directivos, acaba de cancelar las licencias de 34 emisoras de radio alegando la existencia de irregularidades varias y tiene en estudio la situación de otras 200 radios y 45 televisoras. Entre otras cosas, el gobierno dice que Globovisión delinquió porque instigó a un magnicidio en su contra, aunque en rigor los dichos sobre un Chávez que “terminará colgado como Mussolini” fueron de un entrevistado.
En su momento Chávez intimó a los jueces a actuar contra la cadena porque –dijo- de lo contrario lo haría él mismo.
Sobre las radios, indicó que se trata de un avance oficial para democratizar el espectro radioeléctrico en Venezuela.
Hay que decir que la conducta de muchos de esos medios privados no ha sido precisamente intachable, al punto que en los últimos años han actuado como la principal oposición al chavismo, en reemplazo de los debilitados partidos políticos. Y oposición salvaje, hay que aclarar.
La actitud de la TV privada cuando el golpe de 2002 fue en muchos casos vergonzosa. Y el fin de semana, como para no perder “coherencia”, el presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, dijo que lo 2002 no fue un golpe sino una situación de “vacío de poder”, versión disparatada de la historia que ya nadie sustenta.
Sin embargo, defender al gobierno venezolano en esta cuestión es imposible. Si los medios incurren en delito, si convocan a un golpe o instigan a un magnicidio, sus dueños deberían ser encauzados judicialmente, algo para lo que a Chávez no le faltan recursos de poder. Ahora bien, cabe preguntarse si el acoso judicial y la cancelación masiva de licencias favorecerán o restringirán el pluralismo informativo en Venezuela y, en el último caso, si la represión de corrientes de opinión poderosas no tendrá, más temprano que tarde, efectos políticos explosivos. ¿Se puede pretender que una oposición que se siente acosada, reprimida y silenciada limite su accionar a lo institucional y lo electoral? Como poder, se puede, pero la realidad marcha normalmente por otras vías.
Corresponde sumar a esta discusión la iniciativa de la Fiscalía General para que la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) “limite el derecho a la libertad de expresión” y apruebe una ley de delitos mediáticos, como mentir o manipular informaciones, que conllevarían penas de hasta cuatro años de prisión.
¿No basta con el código penal? ¿Cómo prueba un periodista que no mintió si tiene que preservar su fuente, algo reconocido en la legislación de todo país que se precia de democrático?
No ignoramos que algunos de quienes se parapetan en Venezuela tras el principio de la libertad de expresión son personas antidemocráticas e indefendibles, que sólo esgrimen una causa noble porque, tácticamente, sirve a sus fines menos confesables. Y lamentamos mucho quedar esta vez de su lado. Pero ciertos principios no deben regalarse, aunque haya que tragarse sapos. No hay revolución que justifique lo injustificable y Chávez no tiene derecho de quemar todo lo que no le gusta en la hoguera de sus ensoñaciones.

Parece una provocación de la derecha. Me acuerdo que el golpe del 2002 empezó con un tiroteo a los chavistas, donde mataron un par, los chavistas respondieron y solo mostraron eso.Y también, tal vez sea un castigo por no haber tomado el toro por las astas después de derrotar al golpe.
No vayamos a ser ciegos del ojo izquierdo.saludos