Es obvio que no hablamos de Clarín en este caso, ya casi que todos los diarios se hicieron eco de la decisión de Luiz Inácio Lula da Silva. Lo que ocurre es que el diario de la calle Tacuarí, seguramente sin intención editorial, ya que la página de opinión se suele cerrar antes que las de información internacional, amplió involuntariamente la cuestión al necesario debate nacional.
DNH ya había adelantado la decisión de Lula da Silva en sus principales trazos, invitando justamente a esa reflexión en nuestro país y consignando la inconsistencia de la imagen de Lula da Silva construida por ciertos sectores de nuestro país: ciertamente no es el izquierdista impenitente que algunos imaginaban en 2003, cuando llegó al poder; pero tampoco es el liberal acérrimo que éstos pregonan cada día desde diarios, revistas, radios y emisoras de TV. El tema petrolero devuelve la idea del Lula da Silva pragmático y, si es necesario, estatista.
Con los datos ya confirmados, resumamos lo decidido por Brasil:
- Crea Petrosal, una nueva compañía estatal.
- Ésta explotará la cuenca pre-sal, una franja de 800 km por 200 km entre los estados de Espíritu Santo y Santa Catarina, descubierta en 2007, que contendría reservas de 50.000 a 100.000 millones de barriles de petróleo.
- El Estado federal, que controla hoy el 50% de las acciones de Petrobras y mantiene el control de la compañía mediante el derecho de veto, capitalizará la compañía con unos u$s 50.000 millones. Esto tiende a aumentar su participación y su control del negocio en detrimento de sus socios privados, revirtiendo parcialmente la privatización decidida en 1997 por Fernando Henrique Cardoso. Las quejas privadas sobre supuesta inseguridad jurídica (había sido Petrobras la que descubrió los yacimientos) fueron en general desestimadas y ahora su participación quedará diluida por efecto de la capitalización que hará el Estado.
- En lo que hace a los nuevos yacimientos, se pasa del actual sistema de concesiones (10% de regalías y hasta 40% de impuestos, según los casos) a uno de “participación de producción”.
- Petrosal controlará los contratos y licitará las extracciones según quien le ofrezca mayor parte del crudo extraído. Optará por contratar a Petrobras o licitar.
- Petrosal no podrá tener menos del 30%, pero se especula que se quedará con hasta el 70%. La Petrobras de capital estatal reforzado no podrá quedarse con menos del 30%.
- El dinero producido irá a un Fondo de Desarrollo, que se destinará a salud, educación y a investigación en ciencia y tecnología.
En su artículo, Pino Solanas repasa qué se hace en el mundo (su artículo es evidentemente previo a los hechos anunciados en Brasil), lo fabuloso que el negocio le ha resultado a las empresas privadas, la caída de las reservas de petróleo y de gas, la inconsistencia irrefutable de que se exporte el gas que cada vez escasea más y que, de hecho, se debe importar y lo que califica como incumplimiento de las obligaciones de inversión.
“Se puede discutir si lo conveniente es comprar YPF o crear una nueva petrolera”, dice Solanas en la nota. Estatal, obvio. Recordamos: existe Enarsa. Sin embargo, ésta es una petrolera sin petróleo. De lo que se trata es de buscarlo en nuevos pozos y de recuperar aquellos que hoy producen y que deben financiar la nueva política.
De esto depende en buena medida que el país tenga un horizonte concreto de desarrollo industrial.


Ee el problema de hoy, tenemos una petrolera sin petroleo, una aerolinea sin aviones (LAFSA), un ministerio de economía sin ministro…