
Toda una decepción para quienes lo veían rubio y de ojos celestes (aquellos que, claro, admiran esos rasgos físicos), Luiz Inácio Lula da Silva se destapó recibiendo al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
Cristina Kirchner tuvo un enorme acierto cuando, en presencia del israelí Shimon Peres, un periodista la inquirió sobre la amistad con Venezuela (y, por carácter transitivo, se supone que con Irán. “Argentina no le elige los amigos a nadie y no deja que nadie le elija los amigos”, dijo, resumiendo múltiples derivaciones que, como es costumbre, muchos analistas prefirieron simplificar. Eso significa que el país no permitirá que Israel o Estados Unidos objeten su relación con Venezuela… y que tampoco aceptaría que Venezuela le imponga por transitividad una amistad con un Irán que protege a personas pedidas en extradición por su posible responsabilidad en el ataque a la AMIA. En verdad, los recientes gestos de la Presidenta con Peres y con el presidente palestino Mahmud Abás, en paralelo a este desvarío de Lula deben dejar a varios recalcitrantes sin palabras…
Lula buscó al recibir al iraní plantear un módico desafío a Barack Obama (a quien viene criticando seguido por las bases en Colombia y por no responder a sus pedidos de entrevista), apenas salvado del desnudo por el endeble argumento de tender un puente con Irán para sortear el conflicto por el plan nuclear o hacer avanzar el diálogo en Medo Oriente. ¿Bastará el indudable carisma del brasileño para poner en marcha semejantes empresas? Vamos, seamos serios. La búsqueda de poder nuclear es para el régimen teocrático de Irán una garantía de supervivencia, cerca como está de un Israel también nuclear, de monarquías árabes conservadoras aliadas de Estados Unidos y rodeado por tropas norteamericanas y de la OTAN al este (Afganistán) y al oeste (Irak). Lo otro, su apoyo a Hamás y el libanés Hizbulá se inscribe en el mismo marco de conflicto.
Otra cosa que Brasil busca es ventajas para sus empresas en un Irán sometido a sanciones, las que podrían profundizarse en breve. Así podrá medrar en un mercado de 80 millones de habitantes que tienen vedado sus competidoras estadounidenses y, con más agujeros, europeas. Todo lo cual se potenciaría en un escenario de profundización de las sanciones.
También pidió (y logró) un nuevo aval para su candidatura virtual a una eventual ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU, algo que está en todas las declaraciones de forma y en ninguna carpeta seriamente considerada.
Todo sea por el declamado liderazgo brasileño, ese eufemismo para reciclar una visión imperial que hunde sus raíces en la historia y que, en buena medida, le sigue quedando grande al vecino.
Mientras, para alarma de Estados Unidos, avanzó, como Venezuela, en un acuerdo de eliminación de visas para diplomáticos que en el futuro será ampliada a todo el universo de visitantes de ambos países.
Irán logra también lo suyo: romper su aislamiento, garantizarse un proveedor y un mercado importante en el marco de sanciones in crescendo, respaldo a su plan atómico y, también importante, una tribuna para proclamar sus aspiraciones de un mundo en paz.
A nadie le importó que el régimen que Ahmadineyad representa (no que lidera, ya que el poder real recae en el guía espiritual Alí Jamenei) ahorque a homosexuales y disidentes, que se sostenga en base a un fraude institucionalizado, que mate a tiros en las calles a los manifestantes prodemocráticos, que luego los encarcele y los condene a muerte, que cierre diarios y revistas a diestra y siniestra, que niegue el Holocausto y que llame a otro contra Israel, que proteja el terrorismo…
¡Ay, Lula!
¿Qué busca Lula con esta foto?

Creo que los países deben resolver sus conflictos y desarrollar sus culturas soberanamente, y en ello no deben intervenir los extranjeros.No creo en el único modelo de cultura y de sociedad. Y si existiera sería por imposición, lo cual tampoco es bueno.
Respeto tu punto de vista, pero pienso que alegar que los derechos humanos son relativos a los valores de cada sociedad es útil a dictadores de todo pelaje. Yo prefieron pensar que son universales y ponerme en la vereda opuesta de aquéllos.