
Se sabe que Luiz Inácio Lula da Silva tiene una rara habilidad para conciliar lo inconciliable, para ser elogiado como líder de la izquierda latinoamericana y como el prócer del relanzamiento capitalista-liberal de Brasil. Por lo que hizo en las últimas horas y hará en las próximas, la magia sigue intacta.
Ante 15.000 militantes y acádemicos que asistieron al nuevo encuentro del Foro Social Mundial, Lula da Silva repasó hoy en Porto Alegre los éxitos de su gestión y desempolvó parte de su vieja retórica de líder sindical. El Foro Social Mundial nació en 2001, en plena caída de la economía y las instituciones políticas argentinas, como una reacción globalifóbica a la reunión del Foro Económico Mundial de Davos, al punto que se hizo conocido como el «anti Davos».
Lo curioso es que el viernes el brasileño, gran dribleador, será premiado en éste como el «estadista global», primera vez que los hombres de negocios que se reúnen desde mañana y como cada año en la exclusiva localidad suiza entregan semejante galardón. Allí abogará una vez más por una nueva arquitectura financiera internacional y por el ingreso de Brasil al Consejo de Seguridad de la ONU.
Lula prometió al llegar al poder en 2003 que todos los brasileños comerían al menos tres veces por día. En buena medida lo logró, y no es poco. Tras ocho años de gestión, entrega un país que comienza a crecer fuerte y a atraer cada vez m´s inversiones, pero sigue siendo uno de los más desiguales del mundo.
¿Quién tendrá mejores razones para encumbrarlo como su héroe? La Historia suele estar llena de contradicciones. Vos elegí tu propio Lula.
Lula atiende en todos lados
