No es que no vaya a realizarse, pero, si las cosas empeoran más, el nivel de aceptación podría resultar menor que el deseado. Además, si el objetivo último del canje de deuda lanzado por Amado Boudou era el regreso del país a los mercados voluntarios de crédito, los acontecimientos de las últimas horas prenuncian dificultades:

  • Standard and Poor‘s (tantas veces equivocada… ¡pero es lo que hay!) le rebajó la nota a la deuda de España, acercando el peor escenario del mundo financiero actual: un derrame de la crisis griega a una economía europea grande como la española. (Al parecer sus analistas, siempre agudos, se dieron cuenta de que la economía española seguirá recesiva por un buen tiempo).
  • Las desventuras de Grecia no tienen límites: de un rescate de 45.000 millones de euros pasa hoy a hablarse, apenas 24 horas después, de uno de 120.000 ó de 130.000 millones. ¿Quién da más?
  • Mientras, el FMI le reprocha amargamente a la Unión Europea (a Alemania, bah) su lentitud de reflejos y ésta, bajo una insostenible presión, da signos algo más claros de ponerse manos a la obra con el plan de rescate. Angela Merkel prefería esperar un poco, hasta los comicios regionales del 9 de mayo, para evitar el costo político de que los «plomeros alemanes» terminen rescatando a una nueva Argentina (Paul O’Neill dixit).

De persistir el actual clima financiero, la prima de riesgo de los mercados emergentes tenderá a subir y, en principio, nuestro país encontrará más difícil lograr su objetivo de renovar deuda vieja a tasas de un dígito. Habrá que ver cómo se evalúan los riesgos de contagio de la crisis en la eurozona. La película va a ser intensa.
Aunque esperable, todo muy inoportuno.