Thomaz Marinho de Andrade Zanotto es el director de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP). Hombre de la gigante Companhia Siderúrgica Nacional (CSN), concedió una entrevista telefónica en la que ensalza al Mercosur, pero termina haciendo propia la postura de Serra con un mensaje claro: si la Argentina no se pone a tono con el proyecto de un Brasil lanzado a una apertura comercial multilateral y decidido a jugar en las grandes ligas, se quedará atrás y el bloque experimentará un retroceso fuerte. En ese esquema, el ingreso de la Venezuela de Hugo Chávez, una jugada de Luiz Inácio Lula da Silva, no cierra por ningún lado. A continuación, los principales tramos de la entrevista.
Periodista: -De acuerdo con la visión de la industria brasileña, ¿el Mercosur está en crisis?
Thomaz Marinho de Andrade Zanotto: -Nosotros entendemos que el Mercosur representó un gran progreso desde el punto de vista comercial. Ése, para los empresarios, es un piso mínimo. El volumen de negocios y transacciones, principalmente entre Brasil y la Argentina, las economías más grandes, aumentó cerca de seis veces en los últimos seis o siete años. Lo que preocupa un poco es que se vienen acumulando problemas institucionales y, en algunos casos, una visión divergente de los participantes del Mercosur en relación con las negociaciones de comercio exterior multilaterales o con otros bloques.
P.: -Eso es lo que reflejó Serra al sugerir un retroceso en el nivel de integración.
T.M. de A.Z.: -Serra es una persona muy pragmática. Tal vez lo que dijo es que los intereses de Brasil van primero.
P.: -¿Su organización suscribe esa postura?
T.M. de A.Z.: -La posición de la FIESP es que la relación entre Brasil y la Argentina es fundamental, que tiene mucha importancia y es de gran interés para Brasil. Por eso es que no se puede dejar que pequeños problemas contaminen la agenda bilateral. Si vemos los problemas comerciales que se han dado, representan menos del 5% de la nómina de productos, 400 líneas tarifarias sobre un universo de 10 mil. Es obvio que si los problemas no se resuelven y, en vez de disminuir, aumentan, se termina causando un malestar innecesario.
P.: -¿Las excepciones al Arancel Externo Común son uno de esos problemas no resueltos?
T.M. de A.Z.: -Cuando vemos tantas perforaciones al Arancel Externo Común comienza la discusión sobre si vale la pena estar en un grado de unión aduanera y si no sería mejor volver al estadio de zona de libre comercio. Pero la FIESP piensa que debemos invertir más en la unión del Mercosur y no menos.
P.: -Pero no descartan una liquidación de la unión aduanera…
T.M. de A.Z.: -Eh… la FIESP está compuesta por empresarios, y éstos son prácticos. Si se producen más perforaciones al Arancel Externo Común, si éste comienza a ser más difícil de administrar y sería más fácil administrar una zona de libre comercio, vamos a hacer lo más fácil. No es un punto programático o ideológico. Pero un retroceso sería una pena. Tal vez avanzamos demasiado rápido. A la Unión Europea le llevó cincuenta años llegar adonde está. Tal vez quisimos hacer en diez años lo que a ellos les llevó cincuenta.
P.: -¿La industria brasileña se siente en condiciones de competir en el mercado estadounidense?
T.M. de A.Z.: -Tenemos muchos problemas con lo que llamamos «costo Brasil» que lamentablemente no fueron resueltos en los últimos ocho años [de gestión de Lula da Silva]. Tenemos el problema de un tipo de cambio sobrevaluado: basta comparar el valor del real con el del peso argentino para ver que está sobrevaluado un 30%. Además, tenemos tasas de interés muy altas, leyes laborales muy difíciles de administrar y muy costosas. El código tributario es muy oneroso. Sería difícil, pero creo que la industria brasileña puede competir con la estadounidense. No con la de China, que representa un gran inconveniente. China no siempre practica un comercio leal, tiene su moneda artificialmente desvalorizada, da subsidios, tiene costos laborales y leyes medioambientales muy diferentes.
P.: -¿Cree que las divergencias entre Brasil y la Argentina en torno a la negociación de acuerdos de libre comercio están en vías de solución?
T.M. de A.Z.: -Hay que resolver lo que está ahora sobre la mesa: la negociación Unión Europea-Mercosur. La Argentina cambió su posición, antes no la quería y ahora sí. Su propuesta es muy ambiciosa en servicios, en finanzas. Estamos juntos. Además, supongamos que mañana hay un acuerdo con Estados Unidos, con el NAFTA (Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte). Digamos que Brasil lo quiere y la Argentina no. En ese caso se podrían aplicar cronogramas de implementación diversos, como la Unión Europea hizo con el Pacto Andino. Se puede trabajar.
P.: -¿Qué opina el sector sobre el ingreso de Venezuela al bloque?
T.M. de A.Z.: -En Brasil creemos que la entrada de Venezuela no ayuda al Mercosur. No por el país, que es muy importante y complementario con sus riquezas en energía y petróleo, pero hoy, con Hugo Chávez, es muy problemático. Es una dificultad negociar un acuerdo con la Unión Europea con Chávez sentado a la mesa. Vemos eso como otro inconveniente institucional para el bloque.
P.: -¿Quién expresa mejor las necesidades de la industria brasileña: Serra, que pide un recorte de las tasas de interés, o Dilma Rousseff?
T.M. de A.Z.: -Hay consenso en que sea quien sea presidente, Serra o Dilma, hay tres puntos de la política económica que no cambiarán: un tipo de cambio libre, metas de inflación y el superávit fiscal. Brasil está en una situación estable, el pueblo no quiere volver a vivir con inflación. En definitiva, creo que los dos lo expresan bien. Serra, al hablar de las tasas de interés; Dilma, al plantear que se deben usar las adquisiciones de Petrobras para apoyar a la industria y retomar actividades como la producción de equipos y la naval. Los dos tienen puntos a favor y en contra. Son muy parejos.
(Nota publicada en Ámbito Financiero)

