Miles de personas se manifestaron hoy en las principales ciudades de Grecia con motivo del Día del Trabajador, con el trasfondo de un ajuste sin precedentes en la zona del euro. Las reacciones, resumidas en la foto que acompaña este post, fueron muy duras, especialmente en Atenas y Salónica, las dos principales ciudades del país. El país amaneció con su transporte paralizado y atención mínima en los hospitales.
La Grecia de hoy es un caso testigo de lo que acontecerá en numerosos países europeos; de ahí su enorme importancia.
(Sin ir más lejos, los sindicatos españoles pusieron ayer un freno al apuro de su gobierno para precarizar más el empleo: la clave para generar trabajo no pasa por empobrecer más a la gente sino, dijeron, por regenerar el crédito y sostener el nivel de actividad. Por el tenor de los debates sociales y políticos en vigor, a veces da la sensación de que no estamos tan “aislados del mundo” como se dice…)
Volviendo a los griegos, ¿qué se les está pidiendo que toleren? Un nuevo ajuste de 24.000 millones de euros, una enormidad para una economía del tamaño de la argentina. ¿Cómo se llegará a ese objetivo? Cumpliendo lo que le reclaman el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea a cambio de una ayuda de 120.000 ó 130.000 millones de euros: congelamiento de salarios, despidos en la administración pública, suba de la edad jubilatoria, aumento del IVA del actual 21% al 25%, combustibles (transporte, electricidad) más caro, etcétera.
El horizonte para semejante esfuerzo, que implicará reducir el déficit fiscal del 13,6% del PBI al 3% en 2013, es de nada menos que de diez años.
Así es. Según la revista alemana Der Spiegel, ése es el tiempo de “reformas económicas” que se demandará antes de que se comience a ver una recuperación.
Todo sea por salvar a Grecia. ¿A Grecia? Bueno, también a algunos más. La exposición de los bancos de los dos países más importantes de la Unión Europea, Alemania y Francia, a activos de ese país es de nada menos que 34.000 y 57.000 millones de euros. Si la crisis alcanza a España, Irlanda y otros países de mayor porte, el rescate de u$s 800.000 millones en Estados Unidos quedará en la historia como un asterisco a pie de página. Y el efecto contagio golpeará las puertas de los países más importantes. Incendio total.
Cabe preguntarse qué pasará si el ajuste, planteado como está en intensidad y duración, no puede aplicarse, si las reacciones sociales ponen freno a los grandes diseños financieros de los burócratas de Washington y Bruselas, si el sufrimiento social, en fin, se hace intolerable.
Estaríamos, sencillamente, ante un mundo muy diferente del actual, no necesariamente mejor, sí más turbulento. Pero, por ahora, es una respuesta que no puede darse.