El desgaste de la gestión, los rigores de la recesión, un desempleo del 20% y el humillante mote de PIG ganado en los mercados financieros han hecho lo suyo en detrimento del liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, cuando la oposición “popular” (conservadora en realidad… ¡cómo insiste la gente en darse nombres que ponen de relieve la cualidad de la que más se carece!) tiene todo servido en bandeja para saltar otra vez al poder, conspira contra sí misma.
El sondeo de abril del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de Madrid le da al Partido Popular una intención de voto del 39,5% contra un 38% del Partido Socialista (PSOE), lo que significa una reducción de la brecha entre ambos tan drástica que permite hablar de un empate. Además, la ventaja era de 3,8 puntos porcentuales en enero.
La indignación es tan grande en la oposición que, en vez de mirarse a sí misma, pretende citar al Parlamento a los directivos del CIS para que expliquen sus mediciones. ¡Ay!
Las encuestas (y las elecciones) suelen arrojar en España guarismos muy cerrados entre socialismo y el PP. Un bipartidismo de manual, en el que normalmente el ganador no llega a la mayoría y depende para formar gobierno del favor de partidos nacionalistas (sobre todo el catalán y el vasco) que saben sacar buen provecho de su rol de bisagras.
Pese a la crisis, decíamos, el PP de Mariano Rajoy (foto) se debate entre sus reyertas internas y los escándalos de corrupción. Sobre todo el llamado “caso Correa” (o Gürtel , “correa” en alemán), que revela una oscura trama de relaciones entre funcionarios y empresarios que tuvo su apogeo en tiempos de José María Aznar y que, con el paso de los populares a la oposición, persistió en las regiones que siguieron gobernando. Contratos jugosos, coimas millonarias, viajes y costosos regalos fueron lo que surgió al descorrerse el velo, para perjuicio de altas autoridades regionales del partido e, incluso, a su tesorero. Más alto, casi imposible.
Así las cosas, la oposición termina siendo, con sus desaguisados, la gran aliada de los desgastados socialistas para permanecer en el poder. Cualquier semejanza con hechos conocidos en estas comarcas es fruto de la causalidad.
¿Qué quién descorrió aquel velo? Ah, nos olvidábamos. El juez más audaz, polémico, trasgresor y amante de las cámaras de toda España: Baltasar Garzón.
¿Será esta osadía, sumada a la de pretender investigar en España violaciones a los derechos humanos que sí se le permitía indagar cuando ocurrían en las colonias sudamericanas lo que terminó llevando al ex “superjuez” al banquillo? La gente es tan suspicaz…