Cuando Angela Merkel se resistía a aprobar un paquete multimillonario para rescatar a los bancos europeos que estaban demasiado
«comprados» en bonos griegos, Barack Obama la llamó por teléfono y la cuestión se destrabó.
El fin de semana, los gobiernos europeos le dijeron claramente a José Luis Rodríguez Zapatero (foto) que sus medidas de ajuste (adicionales a las anteriormente anunciadas), esto es un recorte del gasto de 0,5 punto porcentual más este año y de 1 punto el próximo, no eran suficientes. Ayer, Obama volvió a tomar el teléfono y el resultado quedó expuesto hace minutos apenas:
- Una reducción de los salarios de los estatales del 5% promedio (será mayor para los más elevados).
- Congelamiento de los mismos en 2011.
- Congelamiento de las jubilaciones el año próximo.
- Eliminación de beneficios como el «cheque bebé» (un pago de 2.500 euros por embarazo o adopción).
- Menores descuentos por medicamentos.
- Liquidación de jubilaciones anticipadas.
- Reducción de 6.000 millones de euros en la inversión pública prevista para el próximo año.
Los problemas de la economía española «se llaman 11,2% de déficit (fiscal) y 20% de desempleo», dijo el Presidente del Gobierno al anunciar las medidas. Y habrá más, prometió, para lo que pidió apoyo de la oposición conservadora. Entre lo que se viene, habrá una reforma laboral que precarizará más el trabajo en un país asolado por un 40/50% de desempleo juvenil y una elevada proporción de «contratos basura». Habrá guerra con los sindicatos y repercusiones políticas que se deberá seguir con atención.
España emprendió el duro camino del ajuste nominal de salarios y la precarización de las condiciones de vida para «abaratarse» entre un 20 y un 30% y volver a ser competitiva en la eurozona. Postales del «uno a uno».

