La Justicia española finalmente suspendió a Baltasar Garzón de sus funciones en la Audiencia Nacional. El delito fue pretender investigar dentro de España lo que antes se le había permitido indagar en las colonias, aunque en la una y los otros regían leyes de perdón. Él se fue aplaudido por colegas, empleados, militantes pro derechos humanos; quienes lo derriban están encerrados en sus despachos y recibiendo felicitaciones de la Falange.

Lo juzgarán por prevaricato, esto es del «delito de dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario». Vaya ironía…