
Lo veníamos anticipando. Y es Michel Temer (foto), presidente de la Cámara de Diputados y hombre del aparato del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
Con él, la candidata presidencial del Partido de los Trabajadores, alentada por las últimas encuestas, busca su media naranja más perfecta: gancho en San Pablo (el hombre es político de ese estado, el primer colegio electoral de Brasil, con 30 millones de electores) y afianzamiento de la alianza con el partido de mayor penetración en las regiones del país.
La designación, ya aprobada por el PMDB, sólo depende de formalidades. Pero, ¿quién es temer? Un verdadero todoterreno de la política brasileña: presidió la cámara baja en tiempos de Fernando Henrique Cardoso, sostén en 2002 de José Serra (vencido entonces por Lula da Silva y el mismo que enfrentará ahora a Dilma) y participante de la campaña de 2006 de Geraldo Alckmin (socialdemócrata como Serra y vencido también por el Presidente saliente). Las dos últimas veces, apostó a perdedor; definitivamente Dilma no debe ser supersticiosa.
Temer parece hombre de una sola convicción, aunque muy firme: apostar siempre a su interés personal.
«Seré vice como lo marca la Constitución. Cuando ocupo un cargo, cumplo la tarea constitucional.
Seré extremadamente discreto, como tiene que ser un vicepresidente», dijo Temer. Igual que acá.
Dilma ya tiene vice
