La Corte Suprema de Estados Unidos zanjó ayer, por siete votos contra dos, una intensa disputa jurídica al consagrar la posibilidad de que las autoridades mantengan en prisión a agresores sexuales aun cuando éstos hayan cumplido su condena.
Convalidó así una ley aprobada por el Congreso, que había sido impugnada ante un tribunal inferior.
Independientemente de la repugnancia que genera ese tipo de delitos y de que es sabido que éstos suelen tener elevadas tasas de reincidencia, no se entiende cómo la privación de la libertad puede extenderse más allá del cumplimiento de una condena. ¿Para qué existe ésta, en definitiva?
Queda por verse ahora si el Departamento de Estado incluirá a los Estados Unidos en su próxima lista de países que violan los derechos humanos.