Chile tiene, entre otras, una curiosidad que no se da en casi ningún otro país: la existencia de un diario estatal de buena tirada. Se trata de La Nación, que en los años de gobierno de la Concertación equilibraba un panorama de medios gráficos hegemonizado por visiones conservadoras.
Con el cambio de gobierno, este medio pasó a estar controlado por el piñerismo, sumándose, como tercer diario «serio” más leído a la tendencia ideológica de los líderes El Mercurio y La Tercera.
En televisión ocurre algo similar. La estatal Televisión Nacional es, otra rareza, la más vista del país y, cambio de administración mediante, también modificó su línea editorial. El segundo canal en audiencia es Chilevisión, que acaba de ser vendido a un grupo local afín por su anterior dueño: el propio presidente Sebastián Piñera. Detrás de Chilevisión, por el que también pujó sin éxito el grupo Clarín, hay que ubicar al canal de la Universidad Católica, de tendencia también conservadora.
Compleja situación, sin dudas, para los trabajadores de La Nación y Televisión Nacional, que deben adecuarse a cambios de línea tan abruptos.
Con el cambio de gobierno, este medio pasó a estar controlado por el piñerismo, sumándose, como tercer diario «serio” más leído a la tendencia ideológica de los líderes El Mercurio y La Tercera.
En televisión ocurre algo similar. La estatal Televisión Nacional es, otra rareza, la más vista del país y, cambio de administración mediante, también modificó su línea editorial. El segundo canal en audiencia es Chilevisión, que acaba de ser vendido a un grupo local afín por su anterior dueño: el propio presidente Sebastián Piñera. Detrás de Chilevisión, por el que también pujó sin éxito el grupo Clarín, hay que ubicar al canal de la Universidad Católica, de tendencia también conservadora.
Compleja situación, sin dudas, para los trabajadores de La Nación y Televisión Nacional, que deben adecuarse a cambios de línea tan abruptos.
Aunque el clima mediático chileno no puede asimilarse al que rige hoy en la Argentina, lo cierto es que los medios estatales mencionados son «de gobierno» y están lejos de replicar experiencias de independencia periodística como la de la BBC.
Así las cosas, la Concertación, que hegemonizó la política chilena por veinte años, se ve privada en buena medida de dar a conocer su voz, al menos no como querría.
El paisaje ha quedado demasiado monocolor, un lastre seguramente de cara a futuras elecciones y para la aspiración de volver al poder.
Así las cosas, la Concertación, que hegemonizó la política chilena por veinte años, se ve privada en buena medida de dar a conocer su voz, al menos no como querría.
El paisaje ha quedado demasiado monocolor, un lastre seguramente de cara a futuras elecciones y para la aspiración de volver al poder.

