Gracias a Gerardo Fernández por facilitar la caja de resonancia de su blog al debate sobre el saldo de la gira de la Presidenta por España. Y a quienes opinaron en él, cuestionando mi punto de vista. Todo interesante.
No voy a insistir con mi posición. Lo que sí quiero es sumar otro elemento de debate, que me disparó el comentario que allí leí de Matías. Él cuestiona la frase en la que planteo que «conceptualmente, el ajuste es inevitable y, a la vez, un suicidio social». Dice que «suena igualita a la justificación de estos falsos socialistas para la cipayada que se están mandando».
Pregunto: ¿no es lo más fácil, lo más tranquilizador para la conciencia, para los pruritos ideológicos, vivir como si siempre la salida fuera el aliento de la demanda vía gasto? Quien lea este blog sabe que aquí no va a encontrar ideas de tipo ortodoxo, pero ante la evidencia de una situación fiscal como la española (¡un déficit del 11,2% del PBI!) la respuesta no es tan fácil.
La pregunta, en todo caso, es qué ajuste se aplica. Si es equitativo, para empezar, cosa que en España no está dándose. Si se gravan los movimientos especulativos o no, si se toca el presupuesto de defensa o no, si se aumentan progresivamente los impuestos o no, si se renegocian las deudas afectando a los acreedores o no…
En realidad, que Matías no se enoje, porque no discuto con él: uso su argumento para seguir debatiendo lo que dijo Cristina en España.
Si ella debiera asumir mañana en ese país, ¿qué haría? ¿Llevar el déficit más allá del nivel actual? ¿Cómo? Imprimir moneda, España no puede, porque el euro no es su divisa exclusiva. Y, como están las cosas, nadie le prestaría para cubrir el nuevo bache, ni capitales privados ni Estados.
El problema de España es que lleva años viviendo una burbuja y que, euro mediante, su ajuste es excesivamente doloroso.
Saludos y gracias a todos.
