Primero fue Vox Populi. Luego, Sensus. La sensación sobre un cambio de tendencia en la campaña presidencial brasileña se refuerza hoy con el sondeo que publicó Datafolha, encuestadora del influyente diario Folha de Sao Paulo.
Según el mismo, la candidata de Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, trepó nada menos que siete puntos porcentuales en un mes hasta empatar en un 37% de intención de voto con el socialdemócrata (?) José Serra.
Incluso es buena noticia el 12% que registra la ecologista Marina Silva, cifra elevada que no alcanza para dejar al Partido de los Trabajadores fuera de carrera en la segunda vuelta y que, de no derrumbarse antes de la cita del 3 de octubre, se repartiría en una proporción de 70%/30% entre Dilma y Serra en el balotaje.
La remontada de Dilma coincidió con un desplome de cinco puntos del ex gobernador paulista.
Lo ocurrido se explica en la salida (forzada) del ex lulista Ciro Gomes de la contienda, el lanzamiento de una agresiva campaña televisiva del PT, la imparable marcha de la economía con un crecimiento cercano al 10% y el activismo del Presidente a favor de su deseada sucesora.
¿Qué puede pasar en la segunda vuelta? Según Datafolha, Dilma aventaja a Serra por 46% a 45%. Nada. Pero mucho si se tiene en cuenta que un mes atrás el opositor la superaba por un margen de 50% a 40%, y que en ese tiempo el rechazo a la petista cayó del 24% al 20%, mientras que el de su rival subió del 24% al 27%.
Buena noticia para la Argentina y para el Mercosur.

(Imagen tomada de Folha de Sao Paulo).