La entrada referida a las cuestiones comerciales y cambiarias, particularmente con Brasil, apunta a advertir sobre cuestiones de la economía local, no a sumarse al alarmismo generalizado por las advertencias brasileñas que, al fin y al cabo, son parte del minué de rigor en este tipo de desacuerdos. Decíamos por eso que se trata de «un conflicto más, como los muchos que siempre habrá entre socios, que será tratado sin histerias».
La prueba de esto la dio el asesor especial de Luiz Inácio Lula da Silva en temas internacionales, Marco Aurélio Garcia, quien dijo hace un rato que «no hay clima para represalias. La pelea entre Brasil y Argentina sólo tiene consistencia en el fútbol».
«Si mañana tienen un nuevo encuentro (en Río de Janeiro, en el contexto del III Foro de la Alianza de las Civilizaciones), evidentemente abordarán ese asunto pero sin ningún ánimo de represalia», añadió.
Tudo bem. Sobre el tema cabe pensar, no generar fantasmas.
