José Luis Rodríguez Zapatero salvó ayer su plan de ajuste en el Parlamento por un solo voto. ¿Habrá salvado también su cabeza? No por mucho tiempo.
El Presidente del Gobierno español no cuenta con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, y sólo la abstención de los nacionalistas catalanes y otros grupos menores le permitió ayer superar la emergencia. La justificación de éstos para no condenar al fracaso una propuesta tremendamente impopular fue que, de no aplicarse, los mercados convertirían a España en Grecia en cuestión de horas.
Es posible que así sea. No por nada, la Bolsa de Madrid reaccionó con alivio y subió 3,23%, buen clima que, ya menguado, se prolongó hoy.
Pero lo que quedó flotando en España fue la sensación de que Zapatero es un zombi político. De no lograr la mayoría en la próxima presentación del Presupuesto, su gobierno caerá y habrá elecciones anticipadas.
Pero antes tiene trabajo que hacer: aplicar y profundizar el ajuste y la reforma laboral. Es decir, terminar de inmolarse políticamente.
Las agresiones y pedidos de dimisión no fueron lo más doloroso de la sesión legislativa de ayer para el jefe de Gobierno, cuyo rostro demudado lo decía todo. Lo más hiriente provino justamente del líder de la bancada de CiU (Convèrgencia i Unió, los nacionalistas catalanes), Josep Antoni Duran i Lleida. “Su etapa está ya finiquitada. No convoque elecciones ahora porque lo peor que podría llevar a este país en plena crisis económica es quedarnos sin gobierno”, le disparó. “Haga los deberes que le imponen desde fuera y cuando lleguen los Presupuestos y no pueda sacarlos adelante, convoque a elecciones, que es lo que espera y necesita este país”, lo martirizó.
Eso parece quedarle por todo futuro al socialista. Pagar errores propios y ajenos, hacer el trabajo sucio, dinamitar el futuro del socialismo español y abrir una era económica áspera en España.
De lo demás ya se encargarán otros.
El Presidente del Gobierno español no cuenta con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, y sólo la abstención de los nacionalistas catalanes y otros grupos menores le permitió ayer superar la emergencia. La justificación de éstos para no condenar al fracaso una propuesta tremendamente impopular fue que, de no aplicarse, los mercados convertirían a España en Grecia en cuestión de horas.
Es posible que así sea. No por nada, la Bolsa de Madrid reaccionó con alivio y subió 3,23%, buen clima que, ya menguado, se prolongó hoy.
Pero lo que quedó flotando en España fue la sensación de que Zapatero es un zombi político. De no lograr la mayoría en la próxima presentación del Presupuesto, su gobierno caerá y habrá elecciones anticipadas.
Pero antes tiene trabajo que hacer: aplicar y profundizar el ajuste y la reforma laboral. Es decir, terminar de inmolarse políticamente.
Las agresiones y pedidos de dimisión no fueron lo más doloroso de la sesión legislativa de ayer para el jefe de Gobierno, cuyo rostro demudado lo decía todo. Lo más hiriente provino justamente del líder de la bancada de CiU (Convèrgencia i Unió, los nacionalistas catalanes), Josep Antoni Duran i Lleida. “Su etapa está ya finiquitada. No convoque elecciones ahora porque lo peor que podría llevar a este país en plena crisis económica es quedarnos sin gobierno”, le disparó. “Haga los deberes que le imponen desde fuera y cuando lleguen los Presupuestos y no pueda sacarlos adelante, convoque a elecciones, que es lo que espera y necesita este país”, lo martirizó.
Eso parece quedarle por todo futuro al socialista. Pagar errores propios y ajenos, hacer el trabajo sucio, dinamitar el futuro del socialismo español y abrir una era económica áspera en España.
De lo demás ya se encargarán otros.

