Cuando se habla de política internacional, el análisis suele recaer en la debilidad de hablar de países o gobiernos sin indagar en los conflictos internos que atraviesan a éstos ni en sus relaciones con el resto del sistema político mundial, del que también forman parte las organizaciones internacionales, los tratados y convenciones, las grandes empresas multinacionales y, de modo cada vez más preeminente, los mercados financieros.
No se trata de que no existan marcos teóricos en los que abrevar, sino, acaso, en la necesidad periodística de simplificar el análisis, que se termina convirtiendo en una costumbre mecánica y peligrosa.
Sin tener esto en cuenta, no se puede comprender, por ejemplo, la crisis de la economía global que crece como un incendio cada día sin que se conozca su final. Tampoco, aunque la asociación suene atrevida, el desencadenamiento de la peor catástrofe ambiental de la historia de los Estados Unidos, en curso actualmente en el Golfo de México, a partir del incendio y hundimiento en el mar de una plataforma de British Petroleum.
Esto remite a la relación perversa que se estableció entre Estado vis a vis grandes compañías e intereses económicos desde el desmonte de los Estados a comienzos de los 80, a la desregulación radical y al predominio fatal del segundo término sobre el primero. Además, a un proceso de corrupción que hace que no alcance con reconstruir organismos de regulación y control si no se habilita al Estado a competir económicamente con el mundo privado en la caza de talentos y que, por esa vía, ponga a los funcionarios clave a salvo del poder envilecedor del dinero.
Como no podía ser de otro modo, el fenómeno es global y explica mucho de lo ocurrido en Argentina, en otros países de menor desarrollo relativo y en el llamado Primer Mundo, centro de irradiación de la oleada desreguladora, del fenómeno de la corrupción de funcionarios y, finalmente, de las grandes crisis económicas, bélicas y hasta ambientales que hoy nos asombran.
¿Vamos por partes? Mejor, porque esto viene largo. Son tres…
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