Como lo hizo en su momento Grecia, el gobierno de Hungría reconoció hoy haber hecho contabilidad creativa” con sus cuentas nacionales (nuestro INDEC es un poroto ya) y sacudió de lo lindo a los mercados financieros, al punto que el euro perforó a la baja, de modo hasta hace poco impensable, el umbral de los 1,2 dólares.
Lo único bueno es que la H inicial ya no permite descalificar a los países en problemas como PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia, España, cerdos en inglés).
Es que la crisis europea ya no se reduce a esos nombres y, de hecho, tampoco a la eurozona. Hungría (que en octubre de 2008 ya recibió u$s 20.000 millones del FMI, la Unión Europea y el Banco Mundial para evitar la cesación de pagos) tiene moneda propia, el florín, lo que acaso alivie en algo su nuevo ajuste, pero no el dramático momento de la banca europea.
Curiosamente, la deuda pública húngara es prácticamente equivalente a la argentina: u$s 150.000 millones. Si cae en default, sería uno de aquellos…
¿Por qué la crisis de un socio menor de la Unión Europea, pero no de la eurozona, inquieta tanto? Porque la exposición de los bancos europeos (esto es, su tenencia de activos húngaros en severo riesgo de cesación de pagos) es enorme. Según el Banco Internacional de Pagos, al cierre del año pasado bancos de Europa Central tenían nada menos que el 45% de los títulos por aquellos u$s 150.000 millones.
Los más afectados son los bancos de Austria, acreedores por u$s 37.280 millones. Luego, se ubican los de Alemania, con u$s 30.822 millones. Más atrás, los de Italia con u$s 25.242 millones, los de Bélgica con u$s 17.177 millones, los de Francia con u$s 11.831 millones.
A esto hay que sumar Grecia, aún en la cuerda floja, en la que bancos franceses tienen comprometidos u$s 79.000 millones y alemanes, u$s 45.000 millones.
La trama es compleja e infinita. Por ejemplo, España no sólo es “victimaria” de los bancos, sino víctima de otros países: el compromiso de su sector financiero, por caso, en Portugal alcanza a nada menos que u$s 85.000 millones, contra u$s 47.377 millones de los alemanes y u$s 44.938 millones de los franceses.
Para cerrar la danza de cifras, que verdaderamente marea, baste decir que sólo en los llamados PIIGS (los mencionados más arriba más Italia), la exposición de los bancos europeos alcanza a… ¡u$s 2,8 billones! No hay plata que alcance para tapar semejante agujero; de allí el pánico.
Y ahora, encima, se suma Hungría. ¿Cuándo terminarán las sorpresas? ¿Terminarán?
Éramos pocos y parió la abuela…