Los superficiales paralelismos entre Hillary Clinton y Cristina Fernández de Kirchner, más alguna foto compartida entre ambas, hacen pensar a algunos en un mágico relanzamiento de la deteriorada relación bilateral. Sin embargo, esas especulaciones chocan con varias limitaciones. Por un lado, porque si bien la sucesión en nuestro país ya está definida, aún no lo está en EE.UU. Hillary encabeza las encuestas (tanto dentro de su Partido Demócrata como a nivel nacional), pero aún falta un largo año para la elección presidencial y no hay que olvidar que la candidata cuenta con el más elevado índice de rechazo entre todos los precandidatos, y, algo muy ponderado en su país, una experiencia de gestión muy inferior a la del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, favorito entre los republicanos. Por otra parte, y más importante aún, una foto con una (hasta entonces) candidata latinoamericana le puede servir a la senadora Clinton para tender puentes a futuro y para agradar a un cierto sector muy liberal de su electorado, mostrándose más amplia y atenta al vecindario que George W. Bush, pero nunca para alterar lo que en EE.UU. son políticas de Estado.
Madeleine Albright: -Creo que la gente está obviamente muy preocupada por algunos temas. Uno es la inflación. Otro son los índices, algo que en realidad es un tema en todos lados. Por último, está preocupada por la corrupción y espera que haya reglas justas para obtener resultados de sus inversiones. Diría que, en general, a lo que se aspira es a contar con un clima de inversión, a conocer cuáles son las regulaciones. Pero muchos están muy interesados en invertir en la Argentina debido a varios aspectos de su economía.
M.A.: -Si se mira el nivel de inversiones en Brasil, se ve que es mucho mayor que en la Argentina. No hay dudas sobre eso. El presidente Lula ha creado un ambiente que da la bienvenida a los inversores. Yo no quiero quedar involucrada en cuestiones domésticas, pero lo que a los inversores no les gusta es el cambio de la reglas de juego. Necesitan un ambiente que sea justo, que no sea corrupto, que no haya cambios de la noche a la mañana, con estadísticas probadas.
M.A.: -Por los discursos de ella que leí, uno de los aspectosque más me interesó es el de los cambios en el INDEC. Pero creo que la gente todavía no sabe qué va a pasar. Siempre está la expectativa de que un gobierno nuevo tenga un enfoque diferente. Pero eso se verá en los hechos.
M.A.: -En lo personal, realmente deseo que las relaciones cambien. Durante la administración de (Bill) Clinton tuvimos relaciones muy buenas con la Argentina, con muchos intereses nacionales similares. Hay varias razones por las cuales las relaciones se han deteriorado y, francamente, creo que la responsabilidad es de las dos partes, con declaraciones que no han ayudado. Durante nuestra gestión declaramos a la Argentina país aliado extra OTAN, lo que indicaba un nivel muy elevado de las relaciones. Espero que en un año haya una administración demócrata que valore la importancia de tener una relación mucho más integrada con América latina, que dedique más tiempo a pensar cómo podemos trabajar juntos.
M.A.: -Creo que lo que interesa es que cada país de América latina pueda actuar de manera independiente, sin depender del petróleo o del apoyo de Venezuela.
M.A.: -No lo sé, me guío por lo que leo en los diarios, que dicen que hay una gran dependencia, pero para mí es muy difícil asegurarlo. Igualmente, quiero aclarar esto. No se trata de que la Argentina no esté actuando de manera independiente de Venezuela, sino de que muchos de nosotros en los Estados Unidos no entendemos del todo qué es lo que está pasando exactamente, qué relaciones tiene Chávez con los países de la región, con Bolivia, con Ecuador, con Colombia… Pero no quiero sobrestimar a Chávez, y creo que ése es, justamente, uno de los problemas actuales, que lo hacemos más importante de lo que realmente es.
M.A.: -Es una pregunta todavía muy hipotética, pero, en general, diría que esperaría que la Argentina vea a EE.UU. como un amigo, con intereses nacionales comunes para trabajar por una buena relación en la que realmente uno pueda hablar con el otro, por la estabilidad, por la democracia. Parte del problema ha sido que no ha habido más comunicación. En mi época en el gobierno no estábamos de acuerdo con todo lo que se hacía en la Argentina, pero tuve muy buena relación con el ex canciller (Guido) Di Tella y, antes, cuando yo era representante de EE.UU. ante la ONU, con el embajador (Emilio) Cárdenas. Es muy importante que sus lectores sepan que tener buenas relaciones con EE.UU. no significa que la Argentina deba hacer todo lo que Washington quiere. Se trata más bien de ser socios.
M.A.: -Estoy muy preocupada por lo que está pasando en Irak porque no hay buenas opciones. Más estadounidenses murieron en Vietnam que en Irak y más vietnamitas que iraquíes, pero la situación es un desastre porque Medio Oriente es una región muy importante. Los iraníes han ganado mucha influencia y e Irak está en un caos total, con dos millones de desplazados.
M.A.: -Me sorprendería mucho. Aunque hay mucha discusión al respecto, no tendría sentido. Nadie quiere que Irán tenga armas nucleares, todos piensan que eso sería muy, muy peligroso. A EE.UU. le gustaría ver sanciones internacionales contra Irán junto con la comunidad internacional, dejándoles claro que no deberían tener armas nucleares. Lo más importante, y así lo ha dicho la senadora Clinton, es que debe hacerse mucho más trabajo diplomático para hacerle entender eso a Irán.

