- Es un error mostrar a Cristina Kirchner aislada en su énfasis por denostar los planes de ajuste que comienzan a aplicar varios países en Europa, como parece señalar la lectura predominante de su cruce con Nicolas Sarkozy. Al contrario, su postura está en línea con la de Barack Obama, quien afirma temer que el recorte del gasto frustre una recuperación de la economía global.
- Más allá de esto, de lo que Obama recela verdaderamente es de la intención alemana de deprimir la demanda interna vía ajuste. Esto apunta a reducir costos internos y a dinamizar la actividad a través de las exportaciones. Recordemos que cerca del 50% del PBI de Alemania depende del comercio exterior.
- Por eso el estadounidense advirtió en la cumbre: los ciudadanos de su país “no pueden ni quieren seguir pagando el camino del mundo hacia el bienestar». Se trata, ni más ni menos, de que los chinos, los europeos y los emergentes en general se valgan del esfuerzo fiscal de Estados Unidos para sostener la recuperación de la economía y, actuando con una lógica meramente individual, apuesten sus propias reactivaciones a la colocación de productos en el mercado norteamericano. Eso ahondaría el déficit fiscal de la principal economía mundial y afectaría su producción doméstica, dificultando una recuperación definitiva y el objetivo de reducir el desempleo, actualmente de cerca del 10%.
- China ha prometido ser más flexible en su política cambiaria (esto es, suavizar la depreciación del yuan), pero que en realidad lo haga de modo decisivo está por verse. Y Europa (Alemania) parece apostar claramente todas sus fichas al mercado externo.
- Así las cosas, no perdamos de vista la posibilidad de que el proteccionismo en sus diversas se haga más fuerte en el mundo, independientemente de las declaraciones de ocasión y del empeño de parte de la clase política criolla en ignorar los hechos y proponer, una vez más, que el “país debe integrarse al mundo” de manera boba e incondicional.
- Dada la pelea en estos términos, el comunicado final se resume en que cada uno haga lo que quiera y en el absurdo lógico de “ajustemos, pero sin enfriar la economía”.
- ¿Qué se diría en nuestro país si nuestro presidente/presidenta se ausentara de una cumbre apretada y crucial como la del G20 para ver los partidos del Mundial? Merkel y Cameron, poco serios…
Lo (poco) que el G20 nos dejó

