Los canales de TV católicos Canção Nova y Aparecida organizaron un debate entre los principales candidatos a la Presidencia de Brasil. La lulista Dilma Rousseff, máxima favorita según las últimas encuestas, no participó y devaluó el encuentro; prefirió quedarse “twitteando” durante su desarrollo. En cambio sí acudieron José Serra, Marina Silva y Plínio de Arruda Sampaio.
El primero pertenece al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que a lo largo del tiempo ha ido derivando de esa ideología a la Tercera Vía blairista (con Fernando Henrique Cardoso) y que hoy, por programa y alianzas, oscila entre el desarrollismo y el conservadurismo. Serra se dice progresista y sus aliados dicen estar a la izquierda de Luiz Inácio Lula da Silva; nadie les cree.
Marina se postula por el Partido Verde, defiende obviamente una agenda marcada por lo ambiental y se presenta como una candidata progresista. Tanto es así que una parte significativa del electorado (entre 8% y 10% según los últimos sondeos) le cree y que un buen desempeño suyo en la elección del 3 de octubre podría impedirle al Partido de los Trabajadores sellar la contienda en la primera vuelta del 3 de octubre.
Plínio, por último, pertenece al PSOL (Partido Socialismo y Libertad), una escisión del PT producida al comienzo del primer mandato de Lula da Silva que se espantó con la política económica “neoliberal” del gobierno y con cuestiones como la entrega del Banco Central al ex BankBoston Henrique Meirelles.
Así, hablamos de tres candidatos que buscan votos a la izquierda de Dilma. Lo curioso es que algunas de sus definiciones en el debate de las televisoras católicas no parece ubicarlos en ese sector del espectro político brasileño.
- Serra dijo: “No tengo la menor dificultad, por el contrario, de manifestar que no es bueno el sexo precoz y a favor de la monogamia, si se la puede llamar así. Ayuda a combatir el sida”.
- Marina Silva, fiel de la evangélica Asamblea de Dios, explicó que su propuesta de realizar una consulta popular sobre el aborto no implica una postura personal favorable a esa práctica. Al contrario, “tengo una posición personal en defensa de la vida. Es un valor innegociable”.
- Plínio, por último, criticó el contenido de la programación televisiva en el país por el exceso de “erotismo”.
Con “izquierdistas” así Dilma no tiene de qué preocuparse.

