Mientras permanece latente la posibilidad de que tras las elecciones de octubre Brasil avance con una ley de medios “a la argentina”, tal como consta en el programa de gobierno del Partido de los Trabajadores, la relación entre política y prensa privada en ese país reproduce curiosamente los ejes en torno a los que gira en nuestro país.
Si aquí algunos cuestionan a los blogs oficialistas, muchas veces orillando la calumnia y dejando de lado su declamada militancia por la libertad de expresión, el debate en Brasil recorre caminos llamativamente similares.
Días atrás, el principal candidato opositor a la Presidencia, José Serra, acusó al gobierno de financiar “blogs sucios” y de tener planes para controlar a los medios independientes.
La denuncia fue lanzada días atrás por el socialdemócrata durante el octavo congreso de la Asociación Nacional de Periódicos realizado en Río de Janeiro. En la platea aplaudían satisfechos representantes de los principales medios de comunicación del país.
Serra agitó también el fantasma de que un triunfo de Dilma Rousseff permitirá al PT a imponer un “control social” sobre la prensa.
Con respecto a los blogs, Serra indicó que Luiz Inácio Lula da Silva creó el canal estatal TV Brasil para desviar fondos públicos hacia “algunos blogs sucios”.
Lula da Silva ha amagado durante todo su mandato con avanzar con una ley de medios antimonopólica, pero su estilo no es el de confrontar con los intereses más poderosos.
Acaso la continuidad que promete Dilma incluya ese estilo: el 9 de julio visitó en su domicilio a Lily Marinho, viuda de Roberto Marinho, el fundador del mayor gigante de los medios brasileños, Globo, cuya línea editorial es marcadamente opositora y es recordado por haber “creado” presidentes, como el recordado Fernando Collor de Mello. En todo caso, si ese tipo de reuniones se produce en todos lados, es mejor que sea a la luz del día (ver foto).
Antes del almuerzo, Lily dijo ante las invitadas, todas mujeres y notables, que pretendía homenajear “a la señora D, la señora democracia”. Las palabras de Dilma guardaron la debida reciprocidad.
Después del encuentro, la viuda de Marinho confesó: “Voy a cumplir 90 años. Estoy vieja para votar. Pero creo que si votara, lo haría por Dilma”.
¿Concesión en puerta a los grandes medios? Es probable. En todo caso queda tener en cuenta que la presión de los movimientos sociales que se nuclean en el PT en pos de una ley desmonopolizadora es grande y creciente. Se tratará en todo caso de una interna interesante para seguir.
Los “blogs sucios” de Lula (y las marchas y contramarchas del petismo con los medios)

