La última encuesta de Datafolha acerca (aún más si es posible) la perspectiva de un triunfo en primera vuelta de Dilma Rousseff, la candidata de Lula da Silva en Brasil. Con una intención de voto del 49%, supera holgadamente la necesaria mayoría absoluta, llegando al 55%, si se descuentan los votos en blanco y nulos, como ocurrirá en el escrutinio de la tarde-noche del 3 de octubre. Además, le saca 20 puntos a su rival José Serra y mantiene la tendencia al alza.
No sólo eso. También se impone en los estados que se consideraban bastiones del socialdemócrata, como Rio Grande do Sul, Paraná y, especialmente importante, San Pablo, no sólo por su porte (30 millones de electores) sino porque es el que Serra gobernaba hasta que renunció hace cinco meses para abocarse a la campaña.
Hay aroma a cosa juzgada, parece.