(Un niño paquistaní orina una bandera estadounidense en Punjab. Foto de la agencia Reuters).
Dijo que sí, que no sabía y, finalmente, que no por ahora. El inefable pastor estadounidense Terry Jones parece haber dejado sin efecto la quema de coranes prevista para mañana, según dijo hace un rato a la emisora ABC.
Logró, mientras tanto, una tremenda trascendencia internacional para su minúscula secta de 50 personas y ser receptor de las súplicas de Barack Obama, sus principales funcionarios y líderes religiosos y políticos de todo el mundo.
Además, puso en negro sobre blanco la creciente islamofobia de la sociedad estadounidense, no ajena seguramente a los reflejos que desatan las crisis económicas y laborales. Según el último sondeo de The Washington Post y ABS, el 49% declara tener una opinión contraria al Islam, contra un 37% que piensa distinto, el peor indicador desde el 11-S.
Logró, por último, que una primera protesta frente a una base estadounidense en Faizabad (noreste de Afganistán) se saldara con un muerto y seis heridos, después de que los guardias abrieran fuego contra miles manifestantes.
Para qué, si al final todo era una broma. Esa gente no tiene sentido del humor.
Logró, mientras tanto, una tremenda trascendencia internacional para su minúscula secta de 50 personas y ser receptor de las súplicas de Barack Obama, sus principales funcionarios y líderes religiosos y políticos de todo el mundo.
Además, puso en negro sobre blanco la creciente islamofobia de la sociedad estadounidense, no ajena seguramente a los reflejos que desatan las crisis económicas y laborales. Según el último sondeo de The Washington Post y ABS, el 49% declara tener una opinión contraria al Islam, contra un 37% que piensa distinto, el peor indicador desde el 11-S.
Logró, por último, que una primera protesta frente a una base estadounidense en Faizabad (noreste de Afganistán) se saldara con un muerto y seis heridos, después de que los guardias abrieran fuego contra miles manifestantes.
Para qué, si al final todo era una broma. Esa gente no tiene sentido del humor.
