Aunque parcial y de destino incierto, la salida de las tropas estadounidenses de combate de Irak ha abierto la esperanza de que algún día los iraquíes recuperen su libertad. Sin embargo, para decenas de miles de ellos, cientos de miles si se cuenta también a sus familiares, la noticia es verdaderamente mala.
Diez mil de los 30 mil iraquíes que permanecen presos desde hace años sin cargos ni juicios ya han sido transferidos a manos de las autoridades locales, según cifras de Amnistía Internacional, organización que cita en su último informe el peligro de que eso se traduzca en un vía libre para malos tratos y torturas.
Sí: las nuevas autoridades iraquíes son capaces de superar los récords de malos tratos, humillaciones y torturas infligidas por las tropas estadounidenses y los interrogadores de la CIA a los sospechosos de terrorismo. Son capaces de superar nada menos que a Abu Ghraib (foto).
El informe de Amnistía da cuenta de casos concretos de muertes de detenidos bajo tormentos, cientos de condenas a la pena capital, golpes brutales, picana, cuerpos agujereados con taladros, fracturas, arrancamiento de uñas…
Los iraquíes conocieron el aspecto más brutal del poder con Sadam Husein. Lo que no puede decirse es, como lo hacía el inefable George W., que haberse librado de él haya hecho del mundo un lugar mejor.