La prensa argentina e internacional recoge hoy la sorpresa que se apoderó de los Estados Unidos por el éxito del movimiento ultraconservador Tea Party en las primarias del Partido Republicano. Concretamente, se menciona el triunfo de Christine O´Donnell en Delaware, un estado del nordeste rico y predominantemente liberal. ¿Sus recursos? La abstinencia sexual (una pena, no está tan mal pese a algún kilo de más y a sus 41 años), la apología del uso de armas, la condena al pago de impuestos y la prédica contra el Estado, la salud pública y el gasto para reflotar la economía.
A eso se sumó otro éxito del Tea Party contra el establishment republicano en la primaria para la gobernación de Nueva York.
El mainstream del Grand Old Party frunce el seño y teme verse arrasado por un movimiento que ya ha impuesto a sus postulantes para el Senado, que se renovará en un tercio, en siete estados. Los demócratas, se ilusionan con que el perfil de éstos espante al electorado de centro y eso le permita compensar el descrédito por la prolongación de la crisis económica y la crisis del empleo. La contratara, una derrota, es ominosa para ellos: si Barack Obama apenas pudo sacar algunos proyectos importantes en el Senado a costa de grandes concesiones y actualmente lucha con pronóstico reservado para sostener las medidas de estímulo, un Congreso que pase a manos conservadoras podría condenar su administración a la parálisis y hacer muy cuesta arriba la reelección en 2012.
¿Qué hay de cierto es estas lucubraciones?
Una encuesta que publica hoy The New York Times entrega claves interesantes.
- Un 55% de los consultados cree que es momento de cambiar a los actuales legisladores (un guarismo sin precedentes desde 1990) y sólo 34% apoya las reelecciones en sus distritos.
- A la hora de señalar los blancos de su descontento con la acción del Congreso, el 63% desaprueba a los legisladores demócratas y el 73% a los republicanos.
- Si la economía es el tema excluyente de la campaña, hay que consignar que el 80% dice que su marcha es negativa y que el 57% cree que Obama no tiene un plan claro para superar los problemas del país. La ratio de apoyo y desaprobación global al Presidente es de 47/45%.
Lo primero afecta por igual a oficialistas y opositores, lo segundo complica a los segundos y lo tercero les pega de lleno a los demócratas.
Estamos, acaso y con las salvedades del caso, en presencia de una versión estadounidense del “que se vayan todos”, situación ideal para los discursos antisistema, extremistas y demagógicos.
Esta hipótesis nos hace dudar de los cálculos demócratas acerca de que el extremismo de los hombres y mujeres (curioso, muchas mujeres, de discurso marcadamente machista) les va a servir de auxilio en los comicios de noviembre.
La misma encuesta de The New York Times y CBS indica que casi la mitad de los votantes republicanos tiene una visión favorable del Tea Party, proporción que cae al 18% entre los que se definen como independientes. Sin embargo, entre estos últimos, el rechazo a los ultraconservadores del GOP llega al 30%; así, la mitad de ellos se refugia en las misteriosas siglas “ns/nc”.
Más: se estima que un 18% del total de los estadounidenses se identifica con el movimiento, una minoría, es cierto, pero muy militante y capaz de llevarse puesto al Partido Republicano y establecer un subgrupo de bloqueo sobre todo en el Senado.
¿Quién es esta gente? Básicamente, republicanos de los estados más conservadores del país, profundamente cristianos, xenófobos, antiliberales. Gente de raza blanca, de clase media empobrecida y estragada por el desempleo y la incertidumbre, resentida con los políticos tradicionales y con el establishment político educado en las mejores universidades del país. Armas, individualismo acérrimo, no pago de impuestos, Estado microscópico, rechazo a un esquema de salud universal, odio visceral a Obama, negro y, según muchos de ellos, “criptomuuslmán”. ¡Gente ubicada a la derecha del bushismo!
Su cara visible es Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska, ex candidata a la Vicepresidencia y posible postulante presidencial para 2012. Una mujer que hace de la mediocridad y la ignorancia una marca de identidad. Justo el espíritu de la época.

