Barack Obama no deja de sorprender. En el mismo discurso ante la Asamblea General de la ONU en el que, algo elípticamente, elogió a las Madres de Plaza de Mayo, a quienes definió como un símbolo de «resistencia» a las dictaduras, también alabó al ex presidente colombiano Álvaro Uribe. Un hombre verdaderamente ecuménico.
Pero lo curioso no termina allí. Sobre este ponderó la «valentía» de haber abandonado «voluntariamente» el poder. ¿Cómo? ¿No era que había debido renunciar a la re-reelección después de haber intentado forzar la ley y tras toparse con un fallo adverso de la Corte Suprema?
Además, si las Madres son un ejemplo de resistencia, el gobierno de uribe llevó adelante una lucha militar contra la guerrilla tan exitosa como plagada de denuncias de violaciones a los derechos humanos.
Obama, generoso para recordar y también para olvidar.