Las recientes denuncias de tráfico de influencias en la Casa Civil (jefatura de gabinete), que obligaron a renunciar a Erenice Guerra, la sucesora de Dilma Rousseff en el cargo, han horadado la intención de voto de la candidata presidencial de Lula da Silva.
Según el último sondeo de Datafolha, encuestadora confiable, ligada al diario opositor Folha de Sao Paulo, la intención de voto de Dilma cayó de 51% a 49%, y la del socialdemócrata (conservador) José Serra, subió de 27% a 28%. La “verde” Marina Silva, en tanto, subió al 13%.
Los defensores más empecinados del ex gobernador paulista (entre los que hay que contar a los grandes grupos mediáticos de Brasil, temerosos de que avance una ley de medios a la argentina) se entusiasman con que eso le permita evitar un triunfo del oficialismo en la primera vuelta del 3 de octubre y soñar con la hazaña en un balotaje.
Difícil. El efecto de las denuncias parece demasiado acotado y la diferencia entre una y otro, muy amplia.
Según el último sondeo de Datafolha, encuestadora confiable, ligada al diario opositor Folha de Sao Paulo, la intención de voto de Dilma cayó de 51% a 49%, y la del socialdemócrata (conservador) José Serra, subió de 27% a 28%. La “verde” Marina Silva, en tanto, subió al 13%.
Los defensores más empecinados del ex gobernador paulista (entre los que hay que contar a los grandes grupos mediáticos de Brasil, temerosos de que avance una ley de medios a la argentina) se entusiasman con que eso le permita evitar un triunfo del oficialismo en la primera vuelta del 3 de octubre y soñar con la hazaña en un balotaje.
Difícil. El efecto de las denuncias parece demasiado acotado y la diferencia entre una y otro, muy amplia.

