Vamos a hacer una excepción y dejar de lado por un rato nomás los temas internacionales. Lo que nos conmueve es la noticia de que Julio Cobos va a distinguir hoy a Julio César Strassera con el Premio Sarmiento, la más alta distinción que otorga el Senado, por sus méritos en defensa de los derechos humanos.
No pretendemos juzgar desde este humilde espacio la pertinencia del galardón, ni los méritos de Strassera como fiscal del juicio a las juntas ni las polémicas recientes en torno a su rol durante la dictadura. Tampoco la voraz necesidad del Vicepresidente de diferenciarse del kirchnerismo y de sacar un poco la cabeza, para recordar que hace poco tiempo era vivado a la vera de las rutas, las mismas por las que hoy transita casi como cualquier anónimo ciudadano.
Lo que nos sorprende es que se premie a alguien por su labor en defensa de los derechos humanos con un premio que se llama… ¡Sarmiento!
No es que el sanjuanino no haya tenido sus méritos, pero los derechos humanos no eran su fuerte. Del pueblo judío, dijo que ejerce “la usura y acumula millones, rechazando la patria en que nace y muere”. De los gauchos, estimó que no había que “ahorrar sangre” de ellos. De los indios, directamente pidió el exterminio. Y, se sabe, le gustaban los europeos, pero no los mediterráneos sino solamente los ingleses y alemanes.
¿Será en serio lo del premio o, acaso, una prueba de un hasta ahora insospechado sentido del humor de Cobos?
¿Para cuándo el Premio Roca a la defensa de los derechos de los pueblos originarios?
No pretendemos juzgar desde este humilde espacio la pertinencia del galardón, ni los méritos de Strassera como fiscal del juicio a las juntas ni las polémicas recientes en torno a su rol durante la dictadura. Tampoco la voraz necesidad del Vicepresidente de diferenciarse del kirchnerismo y de sacar un poco la cabeza, para recordar que hace poco tiempo era vivado a la vera de las rutas, las mismas por las que hoy transita casi como cualquier anónimo ciudadano.
Lo que nos sorprende es que se premie a alguien por su labor en defensa de los derechos humanos con un premio que se llama… ¡Sarmiento!
No es que el sanjuanino no haya tenido sus méritos, pero los derechos humanos no eran su fuerte. Del pueblo judío, dijo que ejerce “la usura y acumula millones, rechazando la patria en que nace y muere”. De los gauchos, estimó que no había que “ahorrar sangre” de ellos. De los indios, directamente pidió el exterminio. Y, se sabe, le gustaban los europeos, pero no los mediterráneos sino solamente los ingleses y alemanes.
¿Será en serio lo del premio o, acaso, una prueba de un hasta ahora insospechado sentido del humor de Cobos?
¿Para cuándo el Premio Roca a la defensa de los derechos de los pueblos originarios?

