- Dilma Rousseff no pudo imponerse en primera vuelta, pero su ventaja (46,91% a 32,61% de José Serra) es suficientemente importante como para encarar la campaña para el balotaje del domingo 31 con plena confianza.
- Los votos que dirimirán la contienda, los de la ex ministra de Lula da Silva, la ecologista Marina Silva, son un sorprendente 19% del total. Estos se deberíaan volcar a la candidata presidencial oficialista en una proporción de 7 a 3 según algunos sondeos. Otros, dicen que se divirían por mitades. En cualquier caso, suficiente para que esta liquide el pleito.
- La popularidad de Luiz Inácio Lula da Silva, de un impactante 80%, empujó a Rousseff pero el endoso de votos tiene un límite.
- Por otro lado, el propio Lula da Silva no pudo, cuando compitió personalmente, evitar el balotaje con los candidatos socialdemócratas.
- Con todo, a falta de algún hecho extraordinario que provoque un vuelco impensado, las cosas parecen juzgadas: Dilma será la presidenta de Brasil y mantendrá las líneas centrales de la actual política.
- Para Argentina, esto significará un real fuerte, más Mercosur, el sostenimiento de la sintonía en materia internacional y una gestión consensuada (aunque también acaso menos paciente y «política») de los conflictos comerciales que puedan presentarse.
Conclusiones de la elección en Brasil

