Si de ajustes y esfuerzos compartidos se habla, no se puede pasar por alto la decisión del gobierno conservador británico de gravar a la banca, el sector que, justamente, disparó la crisis y un déficit fiscal del 11% del PBI en el último año fiscal. Frente a un ajuste total de 81.000 millones de libras (u$s 128.500 millones), impondrá un impuesto sobre los balances de los bancos con el que pretende recaudar 2.500 millones (u$s 3.900 millones) anuales hasta 2012. ¿La tasa? No llegará al 0,1%.
Al menos, cabe consolarse con el hecho de que el nuevo gravamen reemplazará uno impuesto por el anterior gobierno laborista, supuestamente a la izquierda del tory, que les había cobrado a los bancos… 2 millones de libras.