Si de dólar barato se habla, y de la posibilidad de que la tendencia se acentúe en el tiempo por venir a través de una política monetaria más expansiva en Estados Unidos, hay que notar lo que ya está pasando en Brasil. Entre enero y octubre el superávit comercial, una de las bases del modelo lulista, alcanzó a u$s 14.627 millones, un 35% menos que en igual período de 2009.
¿La causa?: las exportaciones crecieron un 28,7% y las importaciones, un 43,8%, algo en parte natural porque se compara con un año de crisis internacional. Pero, además, no se puede soslayar el hecho de que real está cada vez más apreciado. No por nada las primeras declaraciones de Dilma Rousseff como presidenta electa fueron una advertencia sobre la apreciación de la moneda brasileña.
La tendencia de importaciones creciendo más rápidamente que las exportaciones también se da en la Argentina. Aquí nos impacta menos la entrada de capitales especulativos (parece que nos quieren menos), pero más un problema nuestro: la elevada inflación que erosiona el tipo de cambio. Un tema para seguir.