Descartada la posibilidad de un mayor gasto público, imposible con el nuevo Congreso controlado parcialmente por la oposición republicana, la carta monetaria que sólo le queda a Barack Obama llenará de dólares al mundo, derribando más el valor de esa divisa.
Así, el peso también caerá vis à vis el euro y otras monedas extrazona, favoreciendo las exportaciones fuera del área del dólar y frenando las importaciones que provengan de allí. El yuan chino podría ser una excepción, ya que el régimen de Pekín no permitirá que su moneda se aprecie bruscamente, lo que obligará a redoblar la atención en torno a lo que ocurra con el comercio con ese país.
Mientras, con respecto al dólar persistirá una tendencia a la apreciación de las monedas de la región que podría resultar nociva, tal como lo viven hoy Brasil, Chile y otros países. En nuestro caso el tema se agrava por la erosión que genera la alta inflación sobre el tipo de cambio.
En lo positivo habrá que contabilizar que las tasas de interés internacionales seguirán en niveles bajos. La debilidad de las economías desarrolladas no permitiría otra cosa, y tampoco la abundancia de dólares. El flujo de capitales en busca de tasas de rentabilidad más altas seguirá fuerte desde el norte hacia el sur, con los beneficios y los riesgos de “burbuja” financiera que eso implica. Igual nuestro país no es un destino privilegiado para las oscuras golondrinas, por más que esta tendencia recientemente haya mejorado la cotización de los títulos públicos nacionales y engrosado el valor de las acciones y el volumen de una Bolsa que alguna vez moverá más dinero que el Quini.
Pero, más importante, la caída del dólar significará una continuidad de la apreciación de las materias primas, en nuestro caso la soja, el trigo, la carne… Todo sube o baja en comparación con algo, y las commodities cotizan en dólares… Un escenario similar al de la efímera soja de u$s 600, que precedió a la lucha por las retenciones móviles. La propia FAO acaba de decir que el ciclo alcista de los alimentos dista de estar terminando.
Más ingresos en concepto de exportaciones significarán también una mayor recaudación por derechos de exportación, esto es recursos extra que pueden resultar vitales en un año electoral como el que se avecina.
Qué cambia para Argentina la caída de Obama

