A cuento del auge republicano, o mejor dicho del renacer de una opinión mayoritaria antigobierno, antiimpuestos y conservadora en la sociedad, veníamos diciendo que la vía fiscal para reactivar la economía de Estados Unidos (aumento del gasto, rebaja de impuestos) parecía políticamente clausurada (salvo por la pretensión republicana de renovar el alivio de los gravámenes para los ricos instalado por George W. Bush, que habrá que ver si Barack Obama tolera). Y que, en paralelo, la herramienta que quedaba a mano del Presidente era la monetaria: la lisa y llana impresión de dólares para inundar el mercado doméstico y, si es posible, el mundo, con la esperanza de que permita reactivar algo la economía y el mercado de trabajo. Exactamente lo que hacía la Argentina allá lejos y hace tiempo, cuando se hablaba de la “emisión sin respaldo”, una era clausurada primero con el “1 a 1” y, luego de la crisis de 2001, con el cambio de patrón de la economía mundial y local.
La noticia que ayer confirmó esta tendencia fue la decisión de la Reserva Federal (el banco central de EE.UU.) de emitir u$s 600.000 millones para lanzar al mercado. Para que se entienda: el equivalente a casi dos veces el PBI de la Argentina.
El mecanismo es fácil: la Fed comprará cada mes títulos de deuda pública por u$s 75.000 millones cada mes hasta junio del año que viene. El desendeudamiento es lo de menos; la idea es darle liquidez al mercado, bajar aun más las tasas de interés y contribuir a la depreciación del dólar, especialmente contra el yuan chino y el euro, además de otras monedas emergentes. Sobre los efectos de esta política en nuestro país ya hemos dicho algo. Consignemos solamente que a esta hora, la soja sube hasta los u$s 461 por tonelada. Y habrá más novedades…
Para ser claros: hablamos de una tendencia importante, de fondo, con alcances al menos de mediano plazo. El mundo puede entrever un dólar cada vez más débil, un euro en alza (pese a la debilidad económica de Europa, prima allí el efecto de los planes de ajuste en curso), materias primas (soja, trigo, carne, leche, petróleo) en alza por cotizar contra una moneda en caída, inflación creciente vía precios de los alimentos en el mundo emergente… Salvo por el último punto, que se suma a un problema propio de la Argentina, la perspectiva es más que interesante para nuestro país justo cuando se avecina un año electoral.