Se sabe que Silvio Berlusconi fue abandonado por un importante aliado político (el ex fascista y hoy conservador “normal” Gianfranco Fini), que los miembros del gabinete que responden a éste renunciaron y que el primer ministro quedó al borde de la destitución.
Lo que queremos tratar aquí es algo que permite trazar un paralelo con la Argentina, negativo para nosotros en cuanto a la poca seriedad con la que se trata la cuestión del Presupuesto, plagada como está de operaciones políticas y mediáticas. En Italia se descuenta que el gobierno caerá por falta de apoyo parlamentario (lo sabe el propio premier), pero falta que se le ponga fecha a ese hecho. Es que antes, probablemente el mes que viene, gobierno y oposición pretenden que se apruebe el Presupuesto 2011, algo en lo que insiste en estas horas con particular intensidad el presidente Giorgio Napolitano, el hombre encargado de conducir la crisis política.
Las aventuras del primer ministro, un anciano de 74 años, con jóvenes prostitutas (según las malas lenguas, algunas menores de edad) han dejado en el olvido otros escándalos más “respetables”, los que lo involucraban en el pasado con coimas a inspectores impositivos, tratos con la mafia y conflictos de interés. Hoy el hombre sólo quiere divertirse. El problema es que lo hace en un país que teme ser víctima de contagio si se agrava la crisis financiera irlandesa, que atraviesa la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial y cuya deuda pública asciende a un escalofriante 120% del PBI. Una crisis política era lo que menos necesitaba Italia.
Será que la responsabilidad mostrada con el tema presupuestario que se verifica en ese país y la falta de ella que impera en el nuestro ponen de manifiesto las diferencias que separan a ambos países en cuanto a la coyuntura económica. Algo así como un reconocimiento implícito de quienes denuncian coimas que nunca precisan a que, salvo por la inflación en alza (tema no menor, con todo), la situación económica argentina es hoy envidiable. Acaso por eso se permiten jugar como niños.