Reducir en cuatro años el déficit fiscal de un país de un insólito 32% del PBI a apenas 3% se supone muy doloroso. Pero la proeza que se dispone a realizar Irlanda de aquí a 2014, obligada en gran medida por la “necesidad” de salvar a bancos que actuaron con una irresponsabilidad absoluta durante años (sin que ningún organismo internacional -FMI, Banco Mundial-, calificadora de riesgo ni banco central “independiente” –el local o el europeo- le pusiera freno) tiene detalles que conviene repasar. Éste es un resumen de lo anunciado ayer por el gobierno de ese país, cuya supervivencia política (y su vigor para aplicar el Apocalipsis) dista hoy de estar garantizada. Ésta es, además, sólo el piso a cuenta de la contrapartida que exigirán la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para entregarle al país unos 120.000 millones de dólares en concepto de “rescate”. A ver:

  • Se procederá a un recorte directo del gasto público por 13.350 millones de dólares entre 2011 y 2014. No será el último.
  • Se apretarán las clavijas impositivas para recaudar 6.650 millones más en ese lapso. Todo en una economía fuertemente recesiva, cuya tendencia natural debería ser hacia una caída de los ingresos tributarios.
  • El ajuste prevé una reducción de 3.724 millones de dólares en prestaciones sociales.
  • También la supresión de 24.750 empleos en el sector público. Éstos trabajadores engrosarán el ejército de desocupados, hoy el 14,1% de la población activa. La recesión, que será larga y profunda, y la enorme flexibilidad del mercado de trabajo local harán el resto.
  • El salario mínimo será reducido en un 13%.
  • El IVA, gravamen que castiga a los consumidores, especialmente a los de menores ingresos, subirá del 21% actual al 22% en 2013 y al 23% en 2014.
  • El mínimo no imponible bajará a 20.349 dólares, afectando a familias severamente endeudadas.
  • Los aranceles universitarios subirán un 33%. Una medida similar volvió a provocar ayer manifestaciones y graves disturbios en Gran Bretaña.
  • Se instalarán por primera vez medidores de agua para imponer un nuevo impuesto al servicio antes de 2014.
  • El impuesto al carbón se duplicará.
  • Se calcula que la clase media deberá destinar 5.320 dólares más por año al pago de impuestos.
  • Las jubilaciones y pensiones superiores a 15.960 dólares anuales sufrirán descuentos a determinarse. Los nuevos jubilados directamente cobrarán 10% menos.
  • La edad para jubilarse será elevada a 66 años en 2014, 67 en 2021 y 68 en 2028.
  • El impuesto de sociedades (empresas) se mantendrá en el 12,5%, contra un 30% de promedio en la UE, considerado clave para seguir captando inversiones externas.

Parece demasiado castigo para un país de 4,3 millones de habitantes. El ajuste griego ya era dramático, pero éste lo supera. Y todo mientras los acreedores del país no aceptan ni una mínima quita a ganancias usurarias que serán garantizadas con el “rescate”; del “riesgo moral” que se citaba cuando la crisis argentina hoy ni se habla.
Las protestas de ayer en Gran Bretaña e Italia, y la potente huelga en Portugal parecen nuevos jalones menores en un escenario de ajuste que parece prevalecer.
Lo de Irlanda, se vio, es y será mucho más radical. A ello se suma una crisis política que hace imposible prever si lo anunciado resultará viable. Campo de batalla, decíamos.