Dijo José Mujica ayer a La Nación:
Usted es joven. Cree en la justicia. La justicia es una transacción que inventaron los hombres. Es muy válida y tiene que existir porque, de lo contrario, existiría la ley del talión. Inevitablemente, la justicia expresa las correlaciones de fuerzas de cada época. Si a más no hemos llegado, es porque no hemos podido. Tenemos una justicia p’atrás y otra p’adelante (…) La justicia p’atrás es la cuenta de desaparecidos, que no conocemos, y un conjunto de vidas y cosas que pasaron, algunas de las cuales hemos juzgado y otras están pendientes. La justicia hacia adelante tiene que ver con los derechos humanos de los que están naciendo, de los que no tienen solución, de los que viven en casillas, de los que no tienen madres de tiempo completo y se crían a la bartola. Cuando pongo las dos justicias en la mano, como gobernante, mi gran compromiso es con el porvenir. Esto no quiere decir que no tenga memoria, pero no puedo vivir esclavizado con una mochila que me sepulta.
El Presidente de Uruguay, se sabe, hace los deberes. En la misma nota, sin ir más lejos, se diferencia de la Argentina y otros países y da garantías de que a él nunca se le ocurriría promover una “ley de medios”. En ésta explica que la aspiración de justicia es cosa de jóvenes y de idealistas; él parece alejarse de una y otra categoría. Ahora, ¿quién le dijo a que la “justicia p’atrás” y la “justicia p’adelante” son contradictorias? Ah, se debe tratar de defender los «derechos humanos de la gente». Lástima que no lo explicó. Sospecho que este mediodía “la Chiqui” lo va a fundamentar mejor.

