No sólo la Argentina realizó este año su censo. También lo hizo Estados Unidos, que ayer difundió, como lo había hecho en INDEC pocos días atrás, sus datos provisionales. Éstos entregan interesantes conclusiones de tipo político y migratorio, que en algunos casos pueden aportar una luz diferente para interpretar la evolución demográfica argentina. En el caso de Estados Unidos se interrogó a la gente sobre su nacionalidad pero no sobre su estaus migratorio, de manera de despejar los temores de los ilegales a sufrir persecuciones y sumarlos al relevamiento. Con todo, de manera indirecta, se pudo presumir su presencia debido al crecimiento poblacional de estados fronterizos.
Los estados que mostraron un mayor crecimiento poblacional son Texas y Florida, que debido a ello obtendrán cuatro y dos bancas más, respectivamente, en la Cámara de Representantes (diputados). Los siguen Nevada, Arizona, Utah, Georgia, Carolina del Sur y el estado de Washington (extremo noroeste).
De los mencionados, Texas, Florida y Arizona son fronterizos, mientras que otros, como Nevada, Utah, Georgia y Carolina del Sur, limitan con los anteriores, de modo que podrían reflejar una extensión territorial de segunda instancia del fenómeno migratorio.
Estimaciones indirectas en base a los datos revelados, realizadas para Fox News, la gran caja de resonancia de la derecha más dura del país, indicarían que el número total de inmigrantes sin papeles sería de alrededor de 10 millones, por debajo de los 13 millones de hace diez años, lo que refleja, por un lado, el efecto de las políticas antiinmigrante adoptadas por el gobierno federal y por numerosos estados (por ejemplo en Arizona, donde se puede detener a la gente por portación de rostro y rasgos raciales para averiguar su estatus) y, por el otro, los efectos de una crisis económica que ya lleva dos años y que tanto disuade el ingreso de extranjeros como favorece el retorno de otros anteriormente instalados. En tanto, el total de hispanos es de 48 millones, el 15% de la población total.
Volviendo a los paralelismos, sorprende que en nuestro país la prédica xenófoba prenda más que nunca cuando los primeros datos del censo indican que, en términos porcentuales, la inmigración ha decrecido con respecto a relevamientos anteriores.
Expertos como los consultados por Fox News hablan en Estados Unidos como si el fenómeno migratorio fuera aun más masivo que en 2000, para lo que ponen como ejemplo lo que ocurre en los estados mencionados, alertando que en ellos se está generando una población cada vez más grande sin, por caso, derecho a voto.
Si se excluye el factor de la crisis económica, pareciera que el efecto de las medidas de control en la frontera, las persecuciones policiales contra quienes han logrado ingresar y la exclusión de los simpapeles de los servicios de salud y educación sólo han tenido un impacto discreto en la inmigración ilegal. Dicho de otro modo, el magnetismo de un mercado de trabajo como el de Estados Unidos y la extensión de la infraestructura de los servicios con los que se puede contar son elementos clave en la decisión de emigrar a ese país de mexicanos, centroamericanos, cubanos, dominicanos y etcétera, etcétera…
Como conclusión, podría señalarse que Estados Unidos y Argentina han registrado una leve reducción de sus respectivas poblaciones de inmigrantes, aunque uno actuando de manera muy represiva en el ingreso y la estadía de los mismos y la otra, con una política “descontrolada” (Macri dixit) y de intensiva regularización mediante el programa Patria Grande. Así, el factor del control y la coerción no parecen determinantes en el sentido de los flujos poblacionales y sí lo es en cambio el diferencial de crecimiento de los mercados de trabajo y los sistemas de servicios públicos vis-à-vis los países circundantes menos desarrollados.
Saliendo ya del tema migratorio, hay que decir que el censo de Estados Unidos marca un crecimiento poblacional y de representación parlamentaria de los estados de tendencia más republicana, como Texas. Por caso, Barack Obama perdió en las elecciones de 2008 en casi todos ellos, mientras que ganó en los que, dada su población declinante, van a ver reducida su representación (como Nueva York y Ohio, entre otros).



