Hace justo un año, el 12 de enero, un devastador terremoto se ensañaba con Haití, el país más pobre del hemisferio y uno de los más desdichados del mundo, y dejaba 230.000 muertos. Promesas internacionales incumplidas mediante, 800.000 personas siguen malviviendo en campos de refugiados y apenas el 5% de los escombros ha sido removido. De reconstrucción, ni hablar. A continuación un párrafo, sólo uno, sobre lo que los líderes mundiales le habían prometido a los haitianos cuando mostrarse en foros de alto nivel pagaba políticamente, y lo que finalmente sucedió. Dice el diario El Mundo:

La Comunidad Internacional aprobó desembolsar diez mil millones de dólares a lo largo de 10 años, cinco mil de ellos en los próximos tres años. Un dinero manejado por una Comisión formada por 19 haitianos (gobierno, sociedad civil y sector privado) y 19 representantes de los países donantes. «De este dinero se ha desembolsado el 10%, otro 30% está comprometido y un 60% está esperando» resume a El Mundo Eduard Mullet, jefe de la misión de estabilización de la ONU (Minustah).