En una entrada anterior intentamos realizar un aporte al esclarecimiento de uno de los misterios más insondables de la actualidad: qué hacer cuando un texto en inglés o en portugués nos presenta las palabras billion, trillion, bilhão o trilhão, respectivamente, algo que lamentablemente suele confundirse con frecuencia en los medios gráficos. Pero hay una complicación más, que se observa en algunos análisis de política internacional que aparecen, otra vez, en los diarios de este domingo: la del punto y la coma.
En la numeración decimal, en inglés el punto equivale a la coma en castellano, y viceversa. Así, “1.1” es, para nosotros, ”1,1”, y el número “1,000” es apenas nuestro viejo y querido “mil”.
Sumemos a esto lo ya expuesto sobre los billones y trillones (perdón si aburro a quien lo conoce bien). Así, por caso, si encontramos el dato en inglés de que las importaciones chinas de 2010 llegaron a “ u$s 1.390 trillions”, deberemos decir que las mismas fueron de “1,39 billones”. Más fácil: un billón trescientos noventa mil millones de dólares.
El error es importante por sus consecuencias en el análisis. Si las cifras de países como China o Brasil se llevan abusivamente al espacio exterior, el contraste con las de la Argentina, que no pasan por el tamiz de esos errores idiomáticos, quedan absolutamente minimizadas. De este modo, si el PBI brasileño es (exagerando un poco para redondear) de u$s “1.500 trillions” o “trilhão” (según esté en inglés o en portugués), deberemos traducirlo por 1,5 billones de dólares, nunca por 1.500 billones o, aun peor, trillones. ¿Qué sería en tal caso de nuestro mucho más humilde PBI de u$s 350.000 millones? La nada misma, cuando la realidad es que, en términos per capita estamos hablando prácticamente de la misma cosa.
Recordemos nuestra reglita para tener idea de las magnitudes. Si el PBI mundial, esto es todo lo que todos los países del mundo producen combinadamente en un año, es de alrededor de u$s 75 billones, cualquier cosa que vaya más allá de esa cifra es propia de otro mundo.
Por ese camino, Febo no asoma.
Punto y coma, los zapatos de mi abuela son de goma (el clarín estridente sonó)

