Los muchachos de la foto, rebeldes libios ellos, no parecen ciertamente conformar una milicia eficiente. Se los ve… mal armados, con poca disciplina. Sin embargo, resulta que tienen más idea de la cosa que la sofisticada OTAN, a la que, insólita pero justificadamente, acusan de impericia.
Es que lo de la Alianza Atlántica ya alarma. El fin de semana pasado confundió a sus aliados rebeldes con las tropas gadafistas a las que combate, por lo que descargó sobre los primeros un feroz bombardeo que dejó 13 muertos.
Es que los aliados habían festejado el triunfo en una escaramuza con disparos al aire, alegaron los generales, generosamente condecorados, se presume, por sus logros en la retahíla de guerras desiguales que han librado en los últimos años.
Ayer se repitió el «fuego amigo» en Ajdabiya, con al menos 10 muertos más y varios heridos en una tropa a la que no se sobra nada, precisamente.
Los rebeldes estallaron de indignación y hasta se produjeron manifestaciones de repudio de sus simpatizantes en la ciudad atacada. Se entiende. Cada vez más empujados por los gadafistas hacia su gran bastión del este de Libia, Bengasi, fueron ferozmente bombardeados al unísono por sus enemigos locales (que conservan las armas compradas a Occidente hasta hace un par de meses) y por sus nuevos amigos extranjeros. Por un rato, breve pero intenso, la OTAN le dio una buena mano al dictador. Ya habían perdido el puerto petrolero de Briga; debido al error corrieron el riesgo de ser desalojados también de Ajdabiya. Si siguen así, en cualquier momento se repliegan hasta Sicilia…
Sin el poder de la Alianza, los rebeldes son incapaces de avanzar un metro y, más aún, durarían poco en sus posiciones. No sorprende, entonces, que la OTAN esté interviniendo como parte de una guerra civil contra toda la legalidad internacional. Bueno, cuando no se equivoca.
Más en serio, crece la pregunta de hasta cuándo Occidente mantendrá la idea de que puede ganar esta pelea desde el aire, con «ataques quirúrgicos» que, se ve, implican una dosis abundante de mala praxis. ¿Se viene entonces una fuerza terrestre, posibilidad deliberadamente abierta por la resolución 1.973 del Consejo de Seguridad, que sólo habla de la pohibición de desplegar «fuerzas de ocupación» para que la gilada (los que no saben y los que deberían explicarles desde los medios) no entienda la diferencia? ¿Será otro pantano, como Irak o Afganistán? Se verá.
En cualquier caso, se sabe que la defensa de los derechos humanos (?) y el petróleo valen cualquier sacrificio.
¡Che, no nos ayuden más!

