El tirano Muamar Gadafi bombardeó a los manifestantes que le reclamaban democracia y Occidente reaccionó ordenando ataques militares para defender a la población civil.
En Siria, las fuerzas de seguridad del dictador Bashar al Asad hace tiro al blanco con los manifestantes, pero Occidente no bombardea porque, al decir del ministro italiano de economía y Finanzas, Giulio Tremonti, «ahí no hay petróleo».
Barhréin, con la ayuda de tropas sauditas, hace estragos, pero el mundo se contenta con pedir contención.
En Yemen, la represión y los choques ya han dejado más de un centenar de muertos, el premio Nobel de la Paz Barack Obama se muestra enojado con el dictador Ali Abdalá Saleh y le pide que inicie una transición demorada por 32 años, pero asegura que no tiene planes de cortar la ayuda militar que fluye generosamente desde hace años (u$s 67 millones en 2009, u$s 150 millones en 2010).
¿Pasará todo por el petróleo libio? No sé qué pensar…